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El perdón del valiente

“No tengáis miedo” dijo el Papa polaco con profunda resonancia evangélica. Esa podría considerarse la consigna de Karol Wojtyla, el Pontífice elevado a los altares junto a Juan XXIII, el bondadoso. Ambos, por cierto, autores de grandes encíclicas sociales, porque libertad y solidaridad no están reñidas.

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Al profesor Elio Gómez Grillo lo respeté y aprecié. Largos años dedicado a la docencia, leal a sus ideas políticas de izquierda y consagrado, en la cátedra, los escritos y la lucha cívica a la causa de un penitenciarismo humanista, en lo que sí coincidimos.

Gran venezolano

En este tiempo venezolano de agudos problemas sociales y cuando la producción de alimentos y en general la vida en el campo muestra un panorama tan dramático, es oportuno recordar con reconocimiento agradecido la obra de grandes compatriotas como Víctor Manuel Giménez Landínez en el centenario de su nacimiento.

Credibilidad

“Tengo la impresión de que el gobierno ha manejado con decisión, firmeza y éxito esta primera etapa de la pandemia”, ha escrito el Padre Ugalde en reciente artículo y tiendo a coincidir con él.  La acertada decisión temprana de confinamiento ha sido ayudada por el relativo aislamiento nacional en términos de conexiones aéreas y comercio exterior, así como el miedo al riesgo de contagio en una población que conoce por experiencia la situación de nuestro sistema de salud y en quienes las tienen contratadas, la debilidad de la cobertura de sus pólizas de seguro. Así que es mejor cuidarse. Eso no quiere decir que el peligro haya pasado y, como todos, deseo que logremos superarlo y si me permiten una confesión, rezo porque así sea.

Cadenas

Rafael Cadenas cumple noventa años, la calle silenciosa de esta pausa obligada se hace propicia para esa poesía suya que transita sin prisa por la “ruta de instante”.

Humildad

El gran mensaje del Domingo de Ramos es la humildad. Vale siempre y sobre todo en tiempos como el que vivimos, aquí y en el mundo entero. La pandemia nos unifica en el riesgo porque su amenaza no distingue de nacionalidad o posición social, de poder o de riqueza en una emergencia que nos invita a la prudencia, esa virtud que nunca es sobrante y a la solidaridad porque, como he visto en la cuña de un gobierno extranjero, “Cuidarte es cuidarnos”.

INSTITUCIONES VIVAS

Durante esta emergencia que deseo breve pero temo más prolongada de lo que quisiéramos y necesitamos, no he podido  evitar pensar en la utilidad de las instituciones, esas obras humanas fruto del tiempo, la organización y el beneficio que dan a la sociedad estructura y estabilidad.

Venezuela heroica

El heroísmo venezolano se expresa en una madre, muchas veces sola que se faja trabajando en la calle para mantener a sus hijos y aunque esté muerta del cansancio, llega a cocinarles y acostarlos y se para a oscuras para que se vayan a la escuela con el desayuno. Un padre que sabe que la paternidad no es solo procrear, sino una responsabilidad de apoyo, afecto y buen ejemplo y la cumple con la naturalidad que le nace en conciencia. Los he visto, sobre todo jóvenes y me emociona.

Pesimista esperanzado

El paréntesis del coronavirus pone en pausa el debate nacional y nos recuerda, dramáticamente, el destino común, ese dato tan obvio como subestimado, si no soslayado en los climas de altísima polarización, acerca de cuya causalidad no insistiré porque mi opinión al respecto es más que conocida y ahora no viene al caso. Acaso esta atmósfera coyuntural nos ayude en la reflexión que propongo.

Gps democrático

La solución política a la grave crisis venezolana pasa por la convocatoria a unas elecciones libres, limpias, en condiciones aceptables para todos los competidores. Ese proceso requiere de un árbitro. Éste, por definición, no puede ser jugador de ningún equipo. ¿Aceptaría el Caracas un umpire del Magallanes? ¿Sería lógico que el Barcelona pusiera el árbitro que pitará el juego con el Real Madrid? Con más razón en la justa electoral, y máxime en las que tenemos por delante, donde tanto hay en juego.

Cierre que avergüenza

Me entero, con naturales tristeza y preocupación, del cierre de la unidad de cuidados intensivos del Hospital J.M. De los Ríos, el centro de atención médica pública para niños, niñas y adolescentes más importante del Área Metropolitana de Caracas. Desde hace tiempo vienen advertencias, quejas, reclamos y protestas de padres y madres de pacientes, la gente útil de Prepara Familia, médicos y trabajadores de esa institución inaugurada como Hospital Municipal de Niños en 1936, mudada de su ubicación original en la esquina de Pirineos al edificio de San Bernardino en 1958. Su epónimo, desde 1943, es el galeno valenciano José Manuel De los Ríos (1826-1914), considerado precursor de los estudios de pediatría aquí, porque no hay Venezuela de la “revolución” para acá.

Derechos humanos

La carta de Derechos Humanos de la Constitución venezolana es de las más amplias y prolijas del mundo. Ese es quizás el fundamento de la afirmación de que el Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia del artículo 2 constitucional es el Estado Democrático de los Derechos Humanos, como sostiene el profesor Meier Echeverría, lo cual nos colocaría en la vanguardia de la evolución, con sentido progresista de progresividad de la lógica evolución del Estado de Derecho, que ha dado históricamente los pasos de Estado democrático de Derecho, Estado Democrático y Social y Estado Democrático de los Derechos Humanos.

Poder es deber

El poder no hace a quienes lo detentan propietarios de su pueblo. La lógica de este argumento es, si se quiere, elemental. La sociedad es anterior al Estado, que es la organización política creada para servir a lo que buscan las personas al vivir con las otras, el bien común. Así los gobernantes, legisladores y jueces, en cuanto responsables de órganos del poder público son servidores de la idea de bien común. Servidores de la gente, de los hombres y mujeres que forman su sociedad. En nuestro caso, de la ciudadanía de la república.

MUCHO PAÍS

Admiro a la gente que no se deja vencer por el desaliento. En todas las regiones y en todos los sectores, hay gente luchando ante la adversidad. Hombres y mujeres que no se rinden ante dificultades cada vez más exigentes, de esas que sea por su magnitud o porque te tienden una emboscada y cuando crees que avanzas se atraviesan en tu camino, te halan hacia atrás o te empujan para provocar tu caída.

Holocausto

Con el lema “Recordemos hoy y por siempre”, al cumplirse setenta y cinco años de la liberación del campo de exterminio de Auschwits-Birkenau, Naciones Unidas ha decido dedicar el 27 de enero a las víctimas del Holocausto para promover en la sociedad civil “la acción colectiva contra el antisemitismo y otras formas de sesgo para garantizar el respeto por la dignidad y los derechos humanos de todas las personas del mundo”. El venezolano siempre ha sido un pueblo abierto al mundo con profundo sentido humanitario. No debemos permitir que la dura circunstancia nacional, nos aísle y separe de nuestras mejores tradiciones. Lo escribo desde el sentido universal que nos es propio y también, lógicamente, con aprecio y respeto por la comunidad judía venezolana, parte integral de nuestra historia como sociedad.

Todos lo sabemos

Venezuela, dice el artículo 2 de la Constitución, es un estado democrático y social de Derecho y de Justicia que propugna valores esenciales a la dignidad de la persona y “la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. En el 3 se compromete a la promoción de la prosperidad y el bienestar del pueblo y en el 4 se define como federal descentralizado, pero todos sabemos que hay una gran distancia entre esos postulados y la realidad, por la nociva confusión entre el partido gobernante y el Estado que nos ha desviado hacia estos oscuros y pantanosos derroteros.

Libertad y solidaridad

“Sírveme menos sopa, para que  alcance para más” le dijo un comensal a un voluntario en una de las ollas solidarias que en las parroquias católicas se han organizado. Lo contó en la misa del domingo pasado el sacerdote, y nos ilustraba acerca de realidades que marchan más lejos y más adentro que las teorías y los discursos. Esa persona necesita comer, pero sabe que los otros también y se preocupa por ellos.

Instituciones

La sociedad es más un edificio que un montón de piedras decía Duverger, politólogo y constitucionalista francés, con toda razón. Su Instituciones Políticas y Derecho Constitucional es clásico.