Home 5 Opinión 5 La dictadura del hambre

La dictadura del hambre

Venezuela tiene hambre. Es imposible para el régimen tratar de ocultar algo que toda la población sufre. Las muertes por desnutrición de varios niños en diferentes zonas del país pusieron al descubierto la terrible situación que padecen las mayorías. Esta semana se produjeron dos hechos puntuales que denotan el grado de desesperación al que ha llegado el pueblo. El primero fue el de la mujer que amenazó con lanzarse desde la escultura de Alejandro Otero en plena Plaza Venezuela. Escogió el centro de la capital de la República para hacer oír su desesperado clamor por solucionar el hambre de su familia. En La Guaira, vecinos enardecidos del barrio Hugo Chávez protestaron durante horas frente a la residencia del gobernador por el alto costo de la caja CLAP. García Carneiro adujo que el Ministerio de Alimentación “solo enviaba productos caros” a su jurisdicción. Los protestantes no se calmaron y planifican nuevas manifestaciones.

¿Hasta cuándo aguantará hambre el pueblo de Venezuela?  ¿Por dónde estallará la olla de presión? ¿Cómo será el desenlace?  Son preguntas que nos hacemos todos los días. Lamentablemente, ninguna de las respuestas es positiva.

Los responsables de esta terrible crisis humanitaria siguen en sus puestos importando los productos que deberían ser producidos en Venezuela, luego de haber destruido la industria agroalimentaria. En nombre de los pobres, el modelo económico anacrónico del régimen liquidó el aparato productivo y en vez de convertir el petróleo en una palanca para la diversificación de la economía y la superación de la dependencia rentista, estimuló el saqueo del país a través del negocio con el diferencial cambiario, como lo denunciamos en nuestro libro El Gran Saqueo.

Para la élite corrupta que controla las compras internacionales del Estado, integrada por funcionarios civiles y sobre todo por militares con sus cómplices en el sector privado, es mucho más rentable importar a dólar preferencial que producir en Venezuela.

Las empresas y fincas confiscadas o expropiadas bajo el control de la camarilla gubernamental, están quebradas y abandonadas. Un doloroso ejemplo de ello es Agroisleña en Cagua.

El reto que tenemos por delante las fuerzas del cambio en la transición es impulsar una economía de progreso, solidaria, promotora de inversión privada con seguridad jurídica que genere empleo digno a los trabajadores y logre la exportación de productos con la marca Hecho en Venezuela.

 

 

 

Carlos Tablante
@TablanteOficial

Acerca José A. Infante

Compruebe también

Contra la descentralización

Quiso el constituyente de 1999 que el poder no fuera concentrado, aparte de la división ...