Desapareció colosal agujero de la capa de ozono en el Polo Norte

Desapareció colosal agujero de la capa de ozono en el Polo Norte

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que en abril pasado, un agujero que había en la capa de ozono del Ártico se cerró. La entidad señaló que este fenómeno se produjo después de que subieran las temperaturas en la estratosfera (ubicada entre los 10 y los 50 kilómetros de altura), liberando un flujo de aire con grandes cantidades de ozono que venía de la atmósfera baja, publica El Tiempo de Colombia.

El orificio que estaba sobre el Polo Norte y desapareció se originó a finales del 2019. Aunque tenía un tamaño considerable, la OMM explicó que no era más grande que un "agujero típico de la Antártida", donde se registra un mayor daño en la estratosfera.

Esa entidad también recordó que entre marzo y abril del 2020 el agotamiento de la capa de ozono registró un descenso "sin precedentes" en sus niveles. Las causas fueron el fuerte invierno que se dio entre el final del 2019 y el 2020, y la presencia de sustancias que deterioran el ozono en la atmósfera.

La última vez que hubo un agotamiento de proporciones similares fue durante los primeros meses del 2011. Sin embargo, instituciones como la Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG), adscrita a la OMM, y la Nasa han señalado que los niveles de comienzos de este año fueron incluso peores.

Los cálculos de la OMM señalan que el nivel de las concentraciones de ozono del Ártico llegó a las 205 unidades Dobson, que son la medida utilizada para esta capa. En condiciones normales, los niveles más bajos llegan a 240 unidades Dobson y por debajo de 220 ya se considera que hay un orificio.

“El agotamiento de la capa de ozono registrado en 2020 evidencia que no podemos bajar la guardia y debemos proseguir con las observaciones de forma continuada", afirmó Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

El deterioro de esta protección natural se da, sobre todo, en las épocas de invierno y su gravedad depende en parte de las condiciones meteorológicas. A pesar de eso, Taalas señaló que la estratosfera del Ártico tiene una condición de vulnerabilidad a las sustancias dañinas que produce el ser humano.

Químicos como los clorofluorocarbonos, también conocidos con las iniciales CFC, pueden poner en riesgo la calidad de la capa de ozono. Eran muy utilizados en aerosoles y en dispositivos de aire acondicionado.

No son tóxicos para los seres humanos, pero generan un gran daño en la capa de ozono debido a que llegan casi directamente a la estratosfera. Allí se acumulan y desgastan esa protección.


Con información de GV

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