Richard Garcés: “Para mí, los Tigres significan orgullo, alegría y satisfacción”

Richard Garcés: “Para mí, los Tigres significan orgullo, alegría y satisfacción”

|| César Méndez Campero
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Fotos Cortesía

Richard Garcés, el popular “Matador”, repasó su trayectoria en la LVBP, dejando claro su amor y lealtad por la divisa felina, a la que defendió por 13 campañas

Suena en los altavoces del José Pérez Colmenares la canción “Matador”, de la banda argentina Fabulosos Cadillacs. La robusta figura de Richard Garcés se ve venir desde el bullpen del lado izquierdo rumbo a la lomita, mientras la afición celebra jubilosa, confiada en que una nueva victoria de sus Tigres de Aragua está por concretarse, porque llegar al noveno inning con ventaja era prácticamente una victoria para el bolsillo, porque el derecho nativo de Caña de Azúcar garantizaba eso con sus potentes envíos.

La escena era habitual desde mediados de los años noventa hasta inicios de la famosa dinastía tigrera comenzando el nuevo milenio. En la actualidad, Garcés reside en Estados Unidos y trabaja en una academia de beisbol como instructor de lanzadores. Tiene 4 años residenciado en ese país.

El “Matador” como se le conoce entre la afición felina y en la mayoría de los fanáticos del beisbol venezolano (algunos lo llaman “El Guapo”, como le dicen en Estados Unidos), es el líder en juegos salvados de la liga venezolana con 124 rescates. Con los Tigres es segundo con 80.

En 13 cursos con los bengalas, Garcés se ganó el cariño eterno de los tigreros, por su entrega y porque verlo sobre la lomita era garantía de que ya el juego estaba ganado. “Para mí, los Tigres significan orgullo, mucha alegría, satisfacción, momentos de tristeza. Atesoro la amabilidad de sus fanáticos, que son muy importantes para mí” confesó. “Mi ídolo era David Concepción, siempre quise seguir sus pasos. Yo iba todos los años a lanzar en Venezuela aun estando en Grandes Ligas, menos dos o tres veces en las que tenía el brazo fatigado” continuó. “Muchas veces nadie veía que me subía a la lomita con dolores y hacía mi trabajo con gusto”.

El final de su historia con el equipo aragüeño no fue el mejor. Venía de quedar campeón en la final 2003-2004 ante Caribes. Primer título de la dinastía con Buddy Bailey al mando, algo que lo llenó de alegría, pues el club rompió la larga sequía de títulos (28 años). La campaña siguiente quedó en libertad, pero lo más doloroso para el diestro fue que se enteró por un diario regional, algo que le hirió y le hizo sentirse irrespetado. No obstante, su amor por la divisa y su fanaticada, recalcó, permanece intacto.

 

NO LE ENTUSIASMA EL SALÓN DE LA FAMA

Sus números, su trayectoria intachable y su entrega sobre la lomita le han valido el respeto y la admiración de la nación tigrera y de los amantes del beisbol. Sorprendentemente y con más de 10 años de retirado, el aragüeño no está en el Salón de la Fama del Beisbol Venezolano. “No me entusiasma estar ahí” soltó. “Eso tiene que estar mejor organizado, con una gerencia mejor preparada, hay que profesionalizar ese recinto, estructurarlo mejor, con gente que tenga ética”, afirmó.

A Garcés le disgustó una vez que visitó el recinto en Valencia y notó que la única foto suya que tenían “era más pequeña que mi celular”, lo que le parece una falta de respeto hacia su carrera. El maracayero piensa que no necesita estar en el templo de los inmortales porque para él y su familia “ya está en el Salón de la Fama” por los números que dejó tras 18 campañas en la LVBP y 10 en MLB. No obstante, agradece a los periodistas que han votado por él.

Respecto de la posibilidad de ver su número retirado en el José Pérez Colmenares, Richard Garcés mencionó que, de ocurrir, aceptará gustoso ir al estadio a recibir el reconocimiento de los aficionados tigreros y a la vez agradecerles el cariño. “Me gustaría ver el número 12 en una de esas torres. Ese fue el número que utilicé primero con los Tigres y es el que quisiera que me retiraran” confesó el taponero que también lució el 34 en su espalda.

 

CAMBIO DE EQUIPO

Al dejar a la tropa felina, el “Matador” firmó con los Navegantes del Magallanes, con los que ganó el premio Regreso del Año en la 04-05 tras salvar 13 encuentros. El curso siguiente, una fractura en la mano derecha limitó su accionar con los nautas, que lo dejaron libre antes de la 2006-2007.

Garcés llegó a las Águilas y en su primera campaña salvó 11 juegos. La siguiente rescató 19. Esos dos años obtuvo el Cerrador del Año (lo ganó 4 veces en su carrera). En la 2008-2009 solo actuó en 13 desafíos, no logró un solo rescate y antes del inicio de la 09-10 le comunicó al alto mando rapaz que había decidido retirarse, a sus 38 años. “Fue una decisión que tomé con mi esposa. Siempre quise retirarme en mis propios términos, cuando yo lo decidiera y así lo hice. Además, me fui por la puerta grande”, recalcó.

“Me hubiera gustado hacerlo como David Concepción” comentó sobre su retiro. “Jugar siempre con los Tigres, llegar a 100 salvados con el equipo, quedar como líder de la liga y haberme retirado allá” era el deseo del derecho. “Lamentablemente no me dieron la oportunidad de despedirme con los Tigres”.

Recordó el legendario cerrojo maracayero que Buddy Bailey -de quien dijo fue respetuoso con él- había pedido que lo llevaran de vuelta al equipo, porque no quería seguir utilizando a Francisco Buttó para poner los candados. No obstante, aquello no ocurrió y Garcés no pudo cumplir con aquel deseo de retirarse con el club de sus amores.

Respecto a la posibilidad de regresar a la LVBP, fue enfático al señalar que solo lo haría como instructor de pitcheo y puntualizó que ejercer ese rol con los Tigres sería “la satisfacción más grande”. Al mismo tiempo dijo que otro trabajo que le interesaría desempeñar en Venezuela es como coach en el dugout o en las oficinas. “Hasta ahora no ha habido ofertas desde allá” subrayó Garcés, quien insiste en que la política, la ambición y el irrespeto hacia el pelotero ha deteriorado mucho la liga venezolana. Cree el exlanzador que en Venezuela hace falta más profesionalismo en la gerencia de los equipos.

 

MOMENTOS INOLVIDABLES

Richard Garcés guarda en su corazón cuatro momentos muy especiales de su carrera en la LVBP: Primero, cuando logró el centésimo rescate con el uniforme de las Águilas del Zulia en el Luis Aparicio, frente a los bengalíes. “Recuerdo que mi hermano Jesús, quien era coach de banca de los Tigres salió del dugout y nos abrazamos en el home”.

Después está ese campeonato de la 2003-2004 con los Tigres ante Caribes. “Fue muy especial porque rompimos esa sequía después de tantos años”.

Otro gran recuerdo es cada vez que iba del bullpen a la lomita del José Pérez Colmenares, escuchando la canción “Matador”, “eso y el aliento del público tigrero me impulsaba a hacer lo mejor para salvar los juegos y sellar las victorias rápido”.

Finalmente coloca el no hit no run a cuatro brazos que le propinaron al Magallanes el 26 de noviembre de 2002 (victoria 2x0 en el parque maracayero). “Después de sacar el noveno, llegué al dugout y había tremenda celebración. Yo ni me imaginaba que le habíamos tirado no hit no run”, detalló.

 

EL GUAPO

Sus mejores años en las Grandes Ligas los vivió con los Medias Rojas de Boston entre las campañas de 1996 y 2002. Allá fue bautizado como “El Guapo” por el entonces coach de pitcheo, Mike Maddux, quien lo encontraba parecido con el personaje llamado así de la película “Los Tres Amigos”. Antes jugó con los Mellizos de Minnesota, Cachorros de Chicago y Marlins de Florida.

Con los patirrojos, tuvo otra anécdota divertida. Al concluir una temporada el entonces manager, Jimmy Williams lo mandó a adelgazar. Vino a Maracay y trabajó fuerte con un entrenador, hizo una rutina de ejercicios y cumplió un plan de alimentación.

Al presentarse en el spring training al año siguiente con varias libras menos, pero el cuerpo técnico notó cosas inusuales en su desempeño en los juegos de exhibición. El dirigente y el instructor de lanzadores lo llamaron a la oficina, hablaron con él al respecto y después con el trainer del equipo, a quien le dieron “tremendo regaño”. Para sorpresa de Garcés, lo mandaron a olvidarse de dieta, que siguiera con sus viejos hábitos alimenticios y que recuperara los kilos perdidos, porque así era más efectivo, tal como lo demostraban las estadísticas que manejaba el equipo.

Sobre sus años en Boston señaló que esa afición es muy intensa, “siempre me demostraron cariño”. Asimismo, indicó que como esa rivalidad entre Medias Rojas y Yanquis no hay otra en las mayores, pues “esos fanáticos saben mucho de pelota y están convencidos de que unos son mejores que el otro”.

 

LA CIFRA

124 rescates atesora el “Matador” en la LVBP, líder de todos los tiempos.

EL DATO

Garcés ganó 4 veces el premio Cerrador del Año, en par de ocasiones el Regreso del Año y en la 94-95 fue Pitcher del Año conjuntamente con el galardón al mejor taponero.

ASÍ LO DIJO

“Durante 2 o 3 temporadas con los Tigres yo lanzaba desde el octavo inning, porque no me tenían preparador”. Richard Garcés.

 

Richard-Garcés-1806-001Es ídolo eterno de la afición tigrera

Ha sido objeto de homenajes en el Fenway Park, casa de los Medias Rojas

Su aparición más reciente en la LVBP fue como coach de pitcheo del Caracas

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