Ciudadanos caminan largas distancias entre municipios para ir a trabajar

Ciudadanos caminan largas distancias entre municipios para ir a trabajar

|| Saraí Dávila
|| Fotos Rodolfo Gamarra

Las personas hacen lo posible por llegar a los lugares en los que laboran

Cientos de personas que viven en los municipios Santiago Mariño, Sucre y Linares Alcántara caminan largas distancias para llegar a sus trabajos en Maracay. Durante la mañana de este lunes se observó como una cantidad importante de ciudadanos transitaban a través de la avenida Intercomunal ante la falta de transporte.

Quienes laboran en Girardot pero residen en otros municipios se han visto seriamente afectados, incluso si pertenecen a los sectores priorizados, debido a que el Ejecutivo Nacional prohibió los viajes del transporte público entre municipios para evitar la propagación del COVID-19 no solo en el  estado Aragua, sino en otras entidades del territorio nacional, ante un repunte de los casos registrados recientemente. 

“Caminamos y ya, porque no nos podemos quedar sin trabajar”, comentó Yonaida Noguera, mientras apuraba el paso bajo un sol inclemente en horas del mediodía de ayer, en la avenida Intercomunal, cuando regresaba de su trabajo.

Su faena comienza a las 6:00 am, momento en el que espera un autobús en Turmero, donde reside. Este transporte que la deja en la parada de “Cochearagua”, igual le cobra 10.000 bolívares, pasaje que antes se pagaba hasta Maracay. De allí tiene que caminar hasta Guasimal, lugar donde espera que pase algún autobús que se dirija al centro de la ciudad o al menos al Terminal.

A veces tiene suerte, a veces se queda cerca de su trabajo. Pero esa suerte se ve opacada por tener que pagar 10.000 bolívares a unidades colectivas “piratas” que cobran ese monto, 5.000 bolívares más alto que el usual dentro del municipio.

Su trayecto, es el retrato de lo que viven muchas personas diariamente, quienes necesitan llevar el sustento a su hogar y no se pueden permitir faltar por la ausencia de transporte, solo salen de sus hogares con la esperanza de tal vez no tener que caminar tanto o tener que pagar un pasaje que puede ser el doble de lo caro que el autorizado o incluso más.

Como ella, Rolando Montilla, persona de la tercera edad también se vio afectado, pues durante la última semana no pudo asistir a su trabajo en Palo Negro, mientras que, para hacer sus respectivas compras, usualmente lo hace a pie, desde su casa en La Herrereña, hasta el mercado Mayorista o si necesita algo más, hasta Maracay.

 

Las personas aprovechaban la sombra de los árboles en la isla de la Intercomunal para continuar su largo trayecto

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