“A mí me consideraban un pitcher mañoso”

“A mí me consideraban un pitcher mañoso”

José Villa popularmente conocido en la LVBP como “Pancho Villa”, uno de los más efectivos relevistas criollos que ha pasado por el circuito, recordó la época en la que dominaba a los bateadores con su particular estilo de lanzar

César Méndez Campero

“Llegó la hora de ‘Pancho’ Villa” solían decir narradores y comentaristas a finales de la década de los 80 y en la de los 90. Se referían al mortífero derecho que lanzaba a tres cuartos del brazo, especialista en la ubicación de sus envíos, muy mañoso. Era José Villa, relevista derecho que hizo estragos en los bateadores rivales con los Navegantes del Magallanes y Pastora (de Occidente y de Los Llanos) entre las temporadas 1986-87 y 2000-01.

“Yo me sentía incómodo era frente a los bateadores zurdos” responde ante la interrogante si había un bateador al que le costaba dominar. “Siempre decían que yo me basaba más en los lanzamientos quebrados, pero a mi me gustaba era atacar, ir encima de los bateadores y yo creo que eso fue lo que me ayudó en mi carrera. Ser agresivo, montarme encima en la cuenta y después podía hacer lo que quisiera con mis pitcheos, porque tenía el control, el comando de la situación para trabajar arriba y abajo en la cuenta” argumentó.

“Muchos decían que yo no tiraba la recta y era con lo que más atacaba y era efectivo, me batearon muchos rollings. Eso fue lo que me ayudó a ser efectivo y a tener los números que logré en el profesional. A mi me consideraban un pitcher mañoso” remató orgulloso el popular ‘Pancho’ Villa.

APROVECHÓ SU CHANCE

Nativo de Dabajuro, estado Falcón, tuvo una carrera de 15 temporadas en la LVBP (9 con la nave y 6 con Pastora) que lo consagró como uno de los apagafuegos más dominantes del circuito. En sus inicios estuvo en la pelota amateur de su pueblo natal y en el estado Zulia con el equipo Lotería del Zulia y ahí lo vieron los cazatalentos del Magallanes, que lo firmaron en 1984. Fue asignado a la Liga Paralela, con el equipo turco que en esa época hacía vida en Rubio, estado Táchira.

Después de debutar con los nautas en la 86-87, el scout Epy Guerrero lo firmó con los Azulejos de Toronto. En Estados Unidos jugó un par de años. “Por mi forma de lanzar que era tipo tres cuartos y en ese momento no gustaba mucho, ellos pensaban que iba a tener problemas con mi brazo de lanzar” detalló. “Cuando empecé, yo lanzaba 80 o 90 millas por encima del brazo pero era muy liso”, por lo que recurrió a su caracterìstico estilo, que se le hacía muy difícil a los derechos. Al no consolidarse en el norte, Villa se mantuvo activo en ligas como las de México e Italia durante el verano.

En sus primeras campañas con la nave, a Villa le tocó compartir con peloteros de una generación que iba de salida con el equipo, que por esos años no era exitoso.Comenzaba junto con él un grupo que sería la bisagra para aquel Magallanes de los años 90 que conquistó tres coronas y disputó 4 finales.

“Compartí con peloteros establecidos como Ernesto Gómez, Dimas Gutiérrez, Angel Escobar, Pedro José Chávez, pero crecí con Clemente Álvarez, William Magallanes, Edgar Naveda, Luis Vásquez y muchos otros (a los) que nos dieron la oportunidad y supimos aprovecharla para darnos a conocer y demostrar que teníamos talento para estar ahí. Después vendrían tipos como Edgardo Alfonzo o Melvin Mora, con los que ganamos la final al Caracas” rememoró.

QUEDÓ PRIVADO

“Cuando uno debuta se priva de todo” comentó sobre su primer juego. “Parece que el tiempo se parara. Debuté contra Cardenales de Lara, recuerdo que hice siete pitcheos, dos ponches y un fly al centerfield y yo pensaba que el juego continuaba, que no había hecho los tres outs y quedé varado en el montículo viendo que todos mis compañeros regresaban al dugout y (me preguntaba) ¿Qué está pasando aquí? De la emoción”.

Otra anécdota que no olvida fue una línea que le dio Andrés Galarraga y se le metió en el guante. “Quedé privado” dijo. “Gracias a Dios se metió en el guante porque iba directo a la cara y tuve que salir del juego por la alta presión que viví. Ese fue en mi segundo juego en el profesional, había hombre en tercera y pudo haber sido dobleplay, pero quedé privado”.

Su recuerdo más amargo en la LVBP fue un jonrón que le conectó Dave Justice, de Cardenales de Lara para que el Magallanes, que iba adelante en el score terminara siendo derrotado. “Eso fue en Valencia. Yo considero que fue uno de los más largos (que se han dado) allá entre center y rightfield por donde estaba antes la barra Pepsi. Todavía no ha caído” cerró muerto de risa.

SIEMPRE FAJADOR

En la 87-88 tuvo record de 9-1 como apagafuego (tope personal en victorias). Al respecto señaló que ese único juego perdido fue contra el Caracas. “De haberlo ganado hubiera sido un récord para un relevista. Esa temporada fue una de las más malas en cuanto a efectividad (4.54), pero una de las mejores en ganados y perdidos”. Villa acotó que también le pudo haber valido ganar el Novato del Año de esa campaña, que se le otorgó a Benigno Pláceres del Cardenales.

Acerca de la LVBP de los años 90  piensa que “fue una liga bastante complicada” porque venían jugadores criollos e importados con nivel de ligas mayores. “No era nada fácil lanzarles, mantenerse o hacer el trabajo que nos encomendaban” reconoció.

“Estando con Magallanes tuve problemas con el slider, que era el que me sacaba de problemas en las situaciones de apremio. Tuve dificultades con el control”. Por eso, el equipo lo puso a trabajar con los coachs de pitcheo y a escuchar a los escopeteros Nelson Torres Muñoz y Luis Aponte (quienes lanzaban a tres cuartos también) para que lo ayudaran a recuperar su nivel.

El cambio de Magallanes a Pastora -entonces de Occidente, con sede en Maracaibo- en la 95-96 lo asumió con profesionalismo, aunque admitió que fue difícil al principio. “Dolió, sí” admitió. Le costó asimilar que siempre jugaban con la mayoría de fanáticos apoyando al equipo contrario, aunque continuó haciendo su trabajo.

Al convertirse en Pastora de Los Llanos concuerda en que hubo buenos equipos, que lograban clasificar pero lamentablemente por cosas del juego no pudieron trascender hasta una final o un campeonato.

DECISIÓN DIFÍCIL

Admitió que la decisión de retirarse fue difícil, pero cayó en cuenta de que ya no era igual y quiso dar paso a las nuevas generaciones. “Vi que era lo mejor, hacerse a un lado y darle paso a los nuevos muchachos”.

A José Villa le queda la satisfacción de haber tenido algunas marcas importantes en su carrera en Venezuela, como los lideratos en juegos lanzados (387) y el de más encuentros relevados (382) de por vida en la LVBP que fueron superados por Francisco Buttó. Igualmente siente orgullo por haber estado durante varios años como uno de los líderes históricos en efectividad en el circuito (2.45 en 554.0 episodios). “Doy las gracias a Dios por darme la oportunidad, que no la desaproveché y a los equipos también porque sin ellos no hubiese lanzado”.

Villa fue homenajeado en febrero de este año en su pueblo natal, por parte de la alcaldía, con motivo de su meritoria carrera deportiva. Ahora espera ser reconocido en el Salón de la Fama de la LVBP o el del Magallanes. “El tiempo de Dios es perfecto” remató.

DISPUTÓ DOS FINALES 

Villa recordó a modo de anécdota que para la final 92-93 ante las Águilas del Zulia, se redujo la elevación del montículo del parque valenciano “para tratar de contrarrestar la velocidad del staff de pitcheo de ellos. Evidentemente aquello no dio resultado”, dijo, pues Magallanes fue barrido en 4 juegos por los rapaces.

 “Ese fue un equipo bastante completo, muy balanceado” comentó sobre los bucaneros campeones de la 93-94, “ahí empezaron a sonar Edgardo Alfonzo, Eddy Díaz, Luis Raven junto a Oscar Azócar que fue muy importante en el juego 6 y en el 7, con ese jonrón para sepultar a los Leones del Caracas y gracias a un error de Henry Blanco en tercera base que nos dio vida para remontarles esa serie y ganarles”. Enfatizó que lanzar en esa contienda y vivirla generó “mucha adrenalina”.

 

 

ASÍ LO DIJO 

“Haber podido lanzar con uno de los equipos de más renombre y con más fanáticos a nivel nacional fue algo grandioso. Me siento contento y agradecido de que me hayan dado esa oportunidad”. José Villa

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