¿Sabías qué existen hormonas que producen alegría?

¿Sabías qué existen hormonas que producen alegría?
Pues sí, y no es una o dos, son cuatro que hacen que nos mantegamos alegres y felices, además de que se encarga de una serie de funciones que tienen un efecto directo en nuestro estado de ánimo. Algunas de ellas se encargan de regular nuestro apetito y mejorar nuestro estado de ánimo y otras son las responsables de regular los niveles de estrés y aliviar los dolores. 
 
1. Serotonina
La serotonina es la hormona de la felicidad por excelencia, aunque también es un neurotransmisor. La gran mayoría de medicamentos antidepresivos actúan sobre los receptores de serotonina en el cerebro para aumentar su funcionamiento.
 
Esta sustancia es la encargada de la inhibición de la ira y la agresión, la regulación de la temperatura corporal y la presión arterial, la regulación del humor y el descanso e incluso influye en los niveles de lívido y apetito, 
 
2. Dopamina
La dopamina es a la vez hormona y neurotransmisor, de manera que se produce en nuestro cerebro; concretamente la libera el hipotálamo. Esta sustancia también es conocida como “Molécula de Recompensa”, ya que aparece de forma abundante en situaciones en las que se consigue un objetivo marcado u obtenemos una recompensa inesperada.
 
3. Oxitocina
Así como la dopamina es una de las hormonas más abundantes durante el enamoramiento, la oxitocina es la hormona que nos permite establecer vínculos duraderos. Sirve para sentir una mayor seguridad y socializar mejor.
 
Esta hormona se sintetiza en el hipotálamo del cerebro y es también la responsable del vínculo “químico” entre madre e hijo, ya que se libera en grandes cantidades con el parto y la lactancia.
 
4. Endorfinas
Las endorfinas son una sustancia conocida por su efecto analgésico. Se liberan a través de la médula espinal por el torrente sanguíneo y sus efectos pueden ser hasta 20 veces más potentes que los de los analgésicos que se venden en las farmacias. Son tan potentes que pueden incluso “eliminar” el dolor en situaciones de mucho estrés. Por ejemplo, si te encontraras en un accidente y alguien de tu entorno necesitara ayuda, las endorfinas “anularían” tu propio dolor para que pudieras actuar y ayudar a los demás.

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