Lluvias continuas sobre suelos desnudos detonan tragedias ambientales

Lluvias continuas sobre suelos desnudos detonan tragedias ambientales

|| Fotos Rodolfo Gamarra / Cortesía

Los deslaves, inundaciones y anegaciones, no solo son productos de fuertes lluvias, sino también de terrenos secos, consumidos por los incendios forestales

“La culpa es de la lluvia”, es la afirmación más frecuente que se escucha cuando suceden deslaves y tragedias que dejan cifras lamentables, pero detrás de toda esta situación existe un problema “grave” de deforestación, originado por los incendios de vegetación.

Geólogos y ambientalistas aseguran que el desbordamiento del río Los Capuchinos y de las quebradas Caja de Agua y El Piñal, afluentes del río El Limón, se pudo evitar si esas áreas no hubiesen sido consumidas por el fuego       que arrasó hasta dejar “suelos desnudos”.

Enrique García, director de la ONG ambientalista Sembramos Todos, detalló que en el área donde ocurrió el deslave el pasado 9 de septiembre, se habrían quemado más de 5.000 hectáreas durante la época de sequía, lo que equivale a la destrucción de más de un millón de árboles que pudieron servir de soporte y evitar que el agua llegara hasta las comunidades de Mario Briceño Iragorry.

 “Los árboles son capturadores naturales del exceso de agua, al sacarlos de la ecuación la ciudad paga los platos rotos”, explicó.

Sobre la zona afectada se habrían quemado bosques vírgenes, como es el caso del cerro Chimborazo que ardió en llamas en marzo del año pasado y obligó a usar un helicóptero con más de 3.600 litros de agua para poder sofocar las llamas. Sin embargo, el daño fue irremediable, los incendios en el parque Henri Pittier están pasando factura en las áreas donde llueve. 

 

EN NUEVE DÍAS LLOVIÓ LO QUE REGISTRARÍA UN MES

El 6 de septiembre de 1987 cayeron 180 milímetros (mm) de agua sobre ríos y montañas cercanas a El Limón, municipio Mario Briceño Iragorry del estado Aragua  -cantidad prevista para dos meses de lluvia-, lo que dejó como saldo aproximadamente 100 muertos, aunque hay quienes hablan de cifras incalculables.

Mientras que el pasado 9 de septiembre el desbordamiento registrado en la misma zona fue producto de incesantes lluvias sobre “suelos desnudos”. De acuerdo con los registros de la estación automática satelital del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) en El Castaño, cayó 43.0 mm y en las Cocuizas 42.2 mm, solo ese día.

A su vez, la Estación Meteorológica de la Base Aérea Mariscal Sucre contabilizó la secuencia de lluvias durante ocho horas en cuatro días: El 6 de septiembre de 2020 cayeron 48,5 mm, el siete 29,1 mm, el ocho 52,3 mm y el nueve de septiembre 3,4 mm, día en el que se desbordaron los ríos que ocasionaron pérdidas materiales significativas y más de un centenar de afectados.

Para esa fecha, el vicepresidente sectorial de Obras Públicas y Servicios, G/J Néstor Reverol, informó que en nueve días del mes de septiembre se registró la cantidad de lluvia que se prevé para todo el mes, lo que se traduce en más de 62% del total.

De acuerdo al boletín del Departamento de Hidrometeorología de la Universidad Central de Venezuela, en todo el mes de agosto llovió 139,5 milímetros, lo que lo ubica en el 72,7% de todos los agostos registrados en los últimos 71 años y por encima del promedio mensual durante ese tiempo de 112,4 milímetros.

La noche del martes 1º de septiembre se registraron altos niveles pluviométricos en gran parte de la región central del territorio venezolano. El Departamento de Hidrometeorología de la UCV, registra el evento como una de las mayores tormentas de 2020 con 85,8 milímetros de lluvia en más de cuatros horas.

 


El desborde de ríos afectó a cientos de familias

 

¡ADVERTENCIA y PROPUESTAS!

Los ríos y afluentes que vienen de la montaña en la cara sur ya están en sus niveles altos, debido a las precipitaciones torrenciales de los últimos días, por lo tanto autoridades se han desplegado para realizar limpiezas de ríos y quebradas, con el fin de evitar que se presente una nueva tragedia.

Entre las soluciones que ofrecen expertos en el área del ambiente está la reforestación. “Si queremos disminuir el riesgo de inundación en Maracay estamos obligados a reforestar el Henri Pittier, dijo García.

Además de reactivar el Sistema de Alerta Temprana (SAT) y monitoreo meteorológico en zonas de El Limón. “El SAT donado por el Gobierno japonés posterior a la tragedia de 1987 actualmente está inoperativo por falta de mantenimiento, abandono y vandalismo. Adicionalmente no hay monitoreo oficial en la zona de pluviosidad, vientos y saturación de los suelos”, denunció.

Dijo que es necesario dotar adecuadamente a Bomberos Forestales en aéreas exclusivas para el combate de estos eventos y activar sistemas de riego durante el verano. Explicó que el daño ocasionado por los incendios es inminente y se requieren al menos 8 millones de árboles para reforestar el parque nacional. “Solamente durante el 2020 se han perdido entre 12.000 y 15.000 hectáreas, en su mayoría de bosque, en las montañas del Henri Pittier por los  incendios forestales, otro tanto por tala para leña e invasiones”.

 

EL DATO

En agosto 2020 se registró 446 litros/m2 por encima de lo habitual, es decir, lo que equivale a 62% del promedio histórico de 282 litros/metros cuadrados; teniendo un evento extraordinario el 19 de agosto de 94,9 litros/metros cuadrados (mm) en 9 horas, es decir, llovió casi lo que representa 10 días.

 

Una hectárea de bosque selvático contiene en promedio hasta 1.200 árboles, a eso se suma la vegetación que crece a nivel del suelo y sobre la copa de los árboles. En cada nivel existen pequeños ecosistemas, con insectos y fauna que están en riesgo.

 

El agua sin freno, también llega a otras zonas como el sur de Maracay.

El deslave del 9 de septiembre revivió la angustia de 1987.

Imágenes satelitales de las montañas luego de las tragedias registradas en 1987 y 2020 en El Limón

 

Deja un comentario