“El dolor de cabeza sentía que me estaba matando”

“El dolor de cabeza sentía que me estaba matando”

|| Sandra Nuñez
|| Foto Referencial

 Un joven de 23 años contagió a su madre y a su novia, aunque lo pueden contar, asegura que estuvieron “muy graves”

 “Nunca se sabe si será fácil de superar o si pueda ser letal”, esta es la confesión de Axel Betancourt, estudiante de Ingeniería Química en Anzoátegui, quien a sus de 23 años tuvo el temor de dejar de vivir.

El joven universitario recuerda que hace solo un mes y medio su sistema inmunológico comenzó a luchar contra el COVID-19, sin imaginar lo fuerte que sería.

Afirmó que todo inició como una especie de ola en el sector donde vive. “En una semana casi todos estaban enfermos con los mismo síntomas”. Confiesa que la mayoría era incrédula a la existencia del SARS-CoV-2, incluso explicó que cuando comenzaron a sentirse mal alegaban que se trataba de otro virus. 

Los síntomas iniciaron con fiebre, que se prolongaron por tres días con temperaturas muy altas de hasta 40 grados, sumado al dolor de cabeza “que de verdad sentía que me estaba matando”. El dolor de huesos comenzó leve, pero fue aumentando en días siguientes.

Axel visitó a su mamá justamente el día que comenzó a sentirse mal y al día siguiente “ella cayó con fiebre al igual que yo”.

Luego su novia también se contagió y ambos durante dos semanas “sentíamos que nos faltaba el aire”, presentaron asfixias que parecían empeorar al estar en habitaciones con aire acondicionado.

Al mismo tiempo perdieron completamente el olfato y el apetito. Señaló que ni él, ni sus familiares fueron ingresados en centros de salud y se les recomendó guardar cuarentena en sus casas.

Califica el proceso de “muy fuerte”, pero hoy agradece a Dios que no hubo ninguna muerte en el área cercana, ni en su familia, aunque sí estuvieron “muy graves”. Una de ellas fue su abuela que pasó un mes con fiebre. “Casi todos los días estaba mal y no quería comer, le dolía todo el cuerpo”.

Desde que comenzó todo el tema de la pandemia “le tuve miedo, nunca se sabe a quién le toca suave o fuerte”. Basado en su experiencia instó a no tomar al coronavirus a la ligera y a cuidarse para no contagiar a los más vulnerables.

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