Qué son los trastornos de crecimiento y cómo se detectan

Qué son los trastornos de crecimiento y cómo se detectan

Estar pendiente al crecimiento físico de un niño es algo sumamente importante, debido a que la falta de desarrollo podría ser una señal de que ese joven pueda tener algún tipo de padecimiento o enfermedad que deba ser atendida con premura.

Por lo regular, el primer indicio de que un niño o niña tiene algún problema de crecimiento se da cuando los padres comparan su estatura con la del resto de sus compañeros del salón en su escuela. Un problema de crecimiento significa que el niño se encuentra por debajo o por encima del rango promedio de crecimiento para su edad, sexo, antecedentes familiares y origen racial.

¿Qué podría causar los problemas de crecimiento?
Esto puede ser provocado por un sinnúmero de factores, siendo los más frecuentes, según el Departamento de Pediatría de la Universidad de Stanford, en California, los siguientes:

Estatura baja en la familia. El niño es parte del patrón de altura baja heredado de su familia.

Estatura alta en la familia. El niño es parte del patrón de estatura alta heredado de su familia.

Retraso constitucional del crecimiento y desarrollo de la pubertad. El pequeño es más bajo de lo normal e ingresa en la etapa de pubertad más tarde, algo que puede heredarse.

Enfermedades que afectan a todo el cuerpo. El crecimiento se podría ver afectado por
condiciones como enfermedades del sistema digestivo, enfermedades del riñón, diabetes, enfermedades del corazón y enfermedades pulmonares, entre otras.

Enfermedades endocrinas u hormonales. El chico podría tener alguna condición que interrumpe la generación de hormonas. En este caso, la hormana torodiea, que se produce en la glándula pituitaria, es fundamental para el crecimiento normal de los huesos.

Trastornos genéticos. El niño podría tener condiciones provocadas por alteraciones genéticas como el síndrome de Turner, síndrome de Down y acondroplasia.

Diagnóstico
Los padres o maestros podrían ser los primeros en notar que el niño no se está desarrollando físicamente a un ritmo normal. Por lo tanto, es importante que ante cualquier duda, los padres de ese menor lo lleven a un pediatra para que le haga las evaluaciones pertinentes y le deje saber a estos los pasos a seguir, en caso de que tengan que comenzar algún tratamiento.

De hecho, según la Universidad de Stanford en algunos casos un problema de crecimiento puede diagnosticarse al nacer, cuando un bebé es anormalmente pequeño para su edad gestacional. En otros casos, un problema de crecimiento se puede diagnosticar cuando se comprueba el crecimiento del niño durante los exámenes periódicos. Por eso de la importancia de las visitas de seguimiento al pediatra.

Problemas genéticos
Para la Dra. María del Carmen González, genetista y pediatra, “uno de cada 5,000 pacientes nace con alguna condición genética. Ya sea algo que le pueda comprometer la vida en ese momento o a largo plazo”, tal y como indicó la puertorriqueña en la Revista Medicina y Salud Pública. Por tal razón, en opinión de la doctora en medicina, los factores genéticos son la primera causa de los problemas de crecimiento en los niños y el pediatra juega un papel importante en saber identificar cuándo dar de alta a ese paciente.

Generalmente, estos son pacientes que aparentemente no tienen un problema, que no suben de peso y no crecen. De hecho, según la experta, cuando se hacen los exámenes de laboratorios, no se encuentran causas para el retraso en el crecimiento. En ese punto, el pediatra podría referirlo a un genetista, para realizar estudios especializados para identificar las condiciones genéticas.

Tratamientos
El tratamiento a los problemas de crecimiento va a variar según la condición que tenga el niño. Por lo general, estas condiciones pueden controlarse o corregirse con tratamiento médico. ¿Qué se toma en cuenta? El tratamiento para los problemas de crecimiento puede basarse en varios detalles como: la causa posible del problema del crecimiento; qué tan grave es el problema; los antecedentes de salud del niño, al igual de que su condición actual; la capacidad del niño para hacer frente a los procedimientos médicos y tomar medicamentos; y, no menos importante, el deseo de los padres del niño sobre el tratamiento.

Tratamiento de hormona de crecimiento
Un ejemplo de una de las condiciones que podría tener un niño es la falta de producción de la hormona de crecimiento por parte del cuerpo. Esta es una de las diversas hormonas que produce la glándula pituitaria, ubicada en la base del cerebro detrás de la nariz.

Según la Asociación Americana de Pedriatría (AAP) la deficiencia de la hormona del crecimiento es algo poco común, tan así que calculan que la incidencia en Estados Unidos es de menos de uno de cada 3,000 niños hasta uno de cada 10,000 niños.

En el caso de esta condición, el tratamiento de la deficiencia de la hormona de crecimiento consiste en la administración de esta hormona por medio de inyecciones una vez al día. El endocrinólogo pediátrico calcula la dosis inicial en función del peso y, luego, basa la dosis según la respuesta del cuerpo y de la pubertad. Además de eso, según la AAP, se les indica a los padres cómo administrarle la hormona a su hijo en el hogar, rotando los lugares de inyección entre los brazos, las piernas, las nalgas y el abdomen. La duración del tratamiento depende de lo bien que responda la estatura del niño a las inyecciones de la hormona de crecimiento y de cómo la pubertad afecte su crecimiento. Habitualmente, el niño recibe inyecciones hasta que termine su crecimiento, lo que a veces implica muchos años.

Un caso muy famoso en el cual se utilizó este tipo de tratamiento es el del futbolista argentino Lionel Messi, quien recibió el tratamiento cuando tenía 13 años. De hecho, el motivo principal por el cual el delantero se mudó desde Rosario, en Argentina, hasta Barcelona, se debió a que el alto costo de estos tratamientos forzó a su familia a buscar ayuda en varios equipos de fútbol, siendo el FC Barcelona el único club que le ofreció pagar por todo el tratamiento. Messi estuvo tres años en el tratamiento y logró alcanzar una altura normal según su historial familiar, convirtiéndose con el paso del tiempo en uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, teniendo una vida completamente normal.

Consejos para los padres
En el momento en que vaya a visitar al pediatra o médico especialista, los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomienda:

Ten en mente la razón de la visita y qué deseas que suceda.

Antes de la visita, escribe las preguntas que quieres hacerle al médico.

En la visita, escribe el nombre de un diagnóstico nuevo y de todos los medicamentos, tratamientos o análisis nuevos. Además, escribe todas las instrucciones nuevas que te dé el médico para tu hijo.

Pregunte por qué le recetó un medicamento o tratamiento nuevo, y cómo ayudará a tu hijo. Además, consulta cuáles serán los efectos secundarios.

Pregunta si la condición de tu hijo se puede tratar de otras maneras.

Infórmate de por qué se recomienda un análisis o procedimiento en esepcífico y qué podrían significar los resultados.

Consulta qué puede ocurrir si tu hijo no toma el medicamento o no se hace un análisis o procedimiento.

Si tu hijo tiene una cita de seguimiento, anota la fecha, la hora y el propósito de la visita.

Averigua cómo puedes comunicarte con el proveedor de tu hijo después del horario de consultorio. Es importante por si tu hijo se enferma y necesitas hacer preguntas o pedir un consejo.


El Nacional

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