Ni harina para el pan ni azuquita p’al café

Ni harina para el pan ni azuquita p’al café

La fuerte escasez y los altos precios de azúcar, trigo, maíz y arroz que padecen los venezolanos se agravará en los próximos meses, en medio de la escasez de dólares y el quiebre de la producción nacional, según datos de la industria.

Uno de los grandes valores de la información es que nos ayuda a tomar previsiones para no caer por inocentes. Es como buscar los pronósticos del clima para saber si es bueno salir con el paraguas por si llueve. En economía la información vale mucho dinero y por eso se paga bien cara.

Pero no hay que ser inversionista, empresario ni agente del Gobierno para interesarnos por las cosas grandes y pequeñas que más afectan nuestras vidas para ponernos las pilas.

Pongamos por caso el azúcar. Ahora que hay cosecha de mangos verdes y muchas señoras quisieran hacer jalea para rebuscarse, es bueno saber cómo anda ese mercado.

Porque aunque el mango sea gratis a la hora de sacar las cuentas hay que calcular desde el costo del azúcar y el gas hasta los potes plásticos, para saber si es negocio ponerse a darle paleta a una olla para ofrecerle a los vecinos ese dulce que además puede ayudar a resolver la merienda de la escuela.

Según cálculos del Departamento de Agricultura (ministerio) de Estados Unidos, la producción total de azúcar de Venezuela no superará este año las 300.000 toneladas, unas 130.000 menos que en 2016.

La importación deberá estar en 1.030.000 toneladas, por debajo de las 1.070.000 toneladas del año pasado.

De esta forma la disponibilidad total del producto en el mercado interno estará en 1.330.000 toneladas, contra 1.430.000 toneladas en 2016, cuando ya era seria la escasez en el mercado. Hoy un kilo de azúcar en el mercado negro y hasta formal en muchos supermercados ya equivale a un día trabajo.

Hay que precisar que tanto la producción como las importaciones de azúcar son estrictamente controladas por el Gobierno, el sospechoso habitual de este problema.

“Los controles de precios, la falta de divisas, los problemas de seguridad, la falta de piezas y repuestos para maquinarias agrícolas y materiales de empaque, los problemas laborales son los principales problemas que impactan la producción y el consumo”, señala este informe con datos del mercado.

El Gobierno, que oculta sus propias cifras, prefiere invertir en la importación de azúcar en lugar de hacerlo en la producción nacional, según las malas lenguas porque esto deja mayores comisiones para los funcionarios militares o civiles que controlan el negocio.

La única inversión en curso es en el ingenio Santa Elena, en Portuguesa, expropiado hace unos 10 años y parcialmente paralizado, con una capacidad de tan solo 90.000 toneladas.

“Este es el único ingenio, público o privado, donde hay prevista alguna inversión para elevar la producción”, pero está por verse si de verdad se invierten los 900.000.000 de bolívares anunciados por el Gobierno, recalca el informe más reciente sobre la industria venezolana.

En general, la producción del Gobierno solo aporta el 20% de lo que consume el mercado, pero los números son imprecisos, según Fesoca, la Federación de productores de Caña de Azúcar.

“Al igual que toda la industria agrícola y procesadora de alimentos, la industria azucarera necesita desesperadamente divisas para importar nuevos equipos y reparar partes de maquinarias antiguas”, señala el informe al mercado.

Hay algunos pocos ingenios privados que han mantenido, inclusive incrementado, sus operaciones de molienda de caña de azúcar, pero no lo suficiente como para revertir las pérdidas de años de propiedad estatal en el sector, agregó.

Las importaciones de azúcar estarán ligeramente inferiores a las del año anterior en 1.000.000 de toneladas. Las compras son hechas directamente por la estatal Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (CASA).

Brasil es el principal proveedor de azúcar en bruto, seguido por Nicaragua.
 

ESCASEZ ABUNDANTE
El problema es que Venezuela no tiene suficientes dólares para pagar estas compras. Las reservas internacionales están hoy en su más bajo nivel en 20 años, en tan solo $10.345.000.000 esta semana y la prioridad es pagar la deuda externa y las compras de gasolina y otros insumos para Pdvsa.

El Gobierno no puede prender una maquinita para imprimir dólares con los cuales pagar estas cuentas, al contrario de lo que hace con los bolívares cada vez más devaluados: los fabrica en serie, aunque no tengan ningún respaldo ni valor.

A los precios actuales en el mercado internacional (36 centavos de dólar el kilo, es decir unos 1.600 bolívares al cambio paralelo actual en Venezuela) el Gobierno necesitaría destinar unos $363.000.000 para medio abastecer el mercado. Pero no es solo azúcar lo que hay que importar.

Un reciente trabajo que publicamos en El Estímulo, explicamos las razones por las cuales se mantendrán los altos precios y la escases de pan, de arepas y arroz para acompañar las caraotas: Hay un desplome de la producción, importación y consumo de todos los cereales, especialmente de maíz, trigo, arroz y hasta avena y sorgo.

Entre abril de 2016 y abril 2017, la producción anualizada de maíz en Venezuela fue de 1.000.000 de toneladas, lo que supone un retroceso del 13%, es decir 150.000 toneladas menos respecto a un año antes.

Las importaciones, que superan de lejos la producción nacional, estuvieron al cierre del año analizado en 1,7 millones de toneladas, es decir 22% menos respecto a lo comprado en marzo, pero no alcanzan.

A los precios actuales del mercado internacional (el Gobierno lo compra con sobreprecio, según fuentes de la industria) se necesitan 265.000.000 de dólares para pagar estas importaciones que ayuden a abastecer un mercado nacional que consume por año 2,8 millones de toneladas.

En arroz, la producción al cierre de abril fue de 305.000 toneladas. Con una reducción del 10% respecto a un año antes. Las importaciones se mantuvieron en 400.000 toneladas, similar a la de un año antes, pero un 20% menos que las 500.000 toneladas traídas en la gestión de 2014/2015.

El consumo nacional cerró en 665.000 toneladas, similar al de un año antes, pero menor a las 690.000 toneladas del período 2014/2015.

La producción nacional del cereal es la más baja desde las 290.000 toneladas cosechadas en la zafra 2002/2003.

Las importaciones, a los precios actuales, demandarán otros 146.000.000 de dólares este año.
 

LA TORTA NACIONAL
En trigo, las importaciones se han desplomado hasta 1,2 millones de toneladas, casi 13% menos que el año anterior y 7,69% menos que al cierre de marzo, según informes internacionales.

La cifra es menor en 340.000 toneladas a las importaciones en el año 2014/2015, cuando no era patente la escasez que mantiene en jaque a las panaderías de Venezuela.

Con todo y que no alcanzan esas toneladas, el país deberá destinar 200.000.000 de dólares para pagar estas importaciones de trigo, un negocio totalmente controlado por agentes del gobierno.

El consumo efectivo de trigo y sus derivados en el país es 20% inferior al año pasado y menor en más de un tercio inferior (-550.000 toneladas) a lo que consumía el país en 2014/2015.

Venezuela había sido uno de los países del mundo con mayor consumo de trigo y pastas per cápita, pero hoy los inventarios disponibles están en 77.000 toneladas, es decir unas tres semanas a la tasa de consumo actual.

Claro, el gobierno dice que todo esto es mentira, pero en realidad nunca saca sus propias cifras ni da mayores explicaciones. El pasado viernes el presidente Nicolás Maduro prometió que desde Rusia llegarán cada mes 60.000 toneladas de trigo como parte de un acuerdo con su amigo Vladimir Putin. Pero en diciembre pasado también dijo lo mismo y como sabemos desde finales del año pasado la escasez de pan no ha hecho sino ponerse peor.

Fuentes de la industria de molienda de trigo indican que las grandes empresas están técnicamente intervenidas por el Gobierno de Nicolás Maduro, que emplea a generales y coroneles para ordenar a las empresas destinar el 90% de la harina a las panaderías de barriadas donde los intereses electorales del chavismo son prioritarios.

En el camino han sido particularmente afectadas las grandes panaderías industriales, lo que explica la creciente escasez de pan de sándwiches, galletas y dulces, así como la falta de tortas para los cumpleaños.

 

Omar Lugo
@omarlugo

 

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