Home 5 Opinión 5 Populismo, Mentiras y Video

Populismo, Mentiras y Video

Hace dos décadas el académico norteamericano Benjamin Barber publicó un libro inteligente que se convertiría en best seller. Su título es Jihad vs McWorld y nos habla de unos efectos que veía en el proceso de globalización hacia el cual el planeta se movía cada vez más velozmente. El Mc World de Barber es el capitalismo global, mientras Jihad es la palabra que usó para resumir fundamentalismos y nacionalismos, tribales o religiosos, los particularismos que se defenderían de la ola globalizadora. También nos explica cómo ambos polos se alimentarían mutuamente. La sugestiva imagen de la portada es una dama ataviada con burkha que en la mano sostiene una lata de Pepsicola.

La evolución mediática hacia la televisión, que convierte información en espectáculo, la globalización de la economía, la tecnología y la cultura, traerían efectos. No sólo productos, sino secuelas. Y no solo en los países periféricos, donde el impacto de los cambios generaría tantos problemas como oportunidades, sino en el centro, en las sociedades más desarrolladas, a las que las comunicaciones potenciarían su atracción.

Así se formó un ecosistema amistoso para demagogos que buscaran sacar tajada política de miedos, temores, prejuicios. En Italia apareció el fenómeno del magnate mediático Berlusconi, sacado del juego por sí mismo y sustituido por Beppe Grillo y su partido 5 Estrellas. El FN francés de la dinastía Le Pen, Syriza, Podemos y luego Alternativa para Alemania. Distintos en la “ideología” pero afines en la antropología. Y, claro, el turco Erdogan, Putin y, finalmente, Trump.

El populismo no es ideología, es estrategia de poder que divide la política en “nosotros”, el pueblo y “ellos”, la minoría, que inventa enemigos externos compactadores, que desprestigia las referencias de respeto y autoridad e ilegitima y criminaliza la oposición. Naim en El País lo escribió en interesante artículo.

Es la vieja demagogia, desviación de la república, que descubrió Aristóteles siglos antes de Cristo. Los sistemas políticos degeneran cuando en vez de servir al interés de todos, se atan al de uno (tiranía), al de los ricos (oligarquía), o al de los pobres (demagogia). La clientela demagógica la forman quienes son o se sienten perdedores, cuya pobreza reside en que el resentimiento ocupó el lugar de la esperanza. Ya lo dijo el griego “Casi todos los antiguos tiranos comenzaron por ser demagogos”.

Aquí, ya sabemos.

 

 

Ramón Guillermo Aveledo

Acerca José A. Infante

Compruebe también

Contra la descentralización

Quiso el constituyente de 1999 que el poder no fuera concentrado, aparte de la división ...