Aunque el bolívar sigue siendo la moneda de uso transaccional, muchos comercios fijan precios en dólares o euros
||Rodolfo Gamarra
Venezuela enfrenta una situación económica marcada por la constante depreciación de su moneda local, aunado al proceso de migración hacia divisas foráneas como el euro y el dólar.
Este fenómeno, que impacta a empresas, gobierno y ciudadano en general, refleja las distorsiones de un sistema “multimoneda” donde el dólar estadounidense se ha convertido en eje central.
Según datos del Banco Central de Venezuela (BCV), la moneda local ha perdido casi la mitad de su valor frente al dólar en lo que va de 2025, lo que agrava la presión sobre precios y salarios.
UN DECLIVE QUE AFECTA
En junio, el tipo de cambio superó los 100 bolívares por dólar, con una cotización que pasó de 97,31 a 101,08 en apenas 11 días, una depreciación de 3,1%.
Desde enero, la devaluación acumula 47,6%, y si se compara con octubre de 2024, el dólar se ha devaluado 173%.
Aron Olmos, economista especializado en finanzas corporativas, explicó que esta tendencia responde a una estrategia del Ejecutivo.
«Es una devaluación controlada para acercar el tipo de cambio a la realidad económica».
Sin embargo, el bolívar ya no es la única moneda en circulación. Venezuela opera bajo un esquema «multimoneda» que incluye euros, pesos colombianos, reales brasileños e incluso criptomonedas.
Aunque el dólar domina las transacciones clave, su volatilidad encarece bienes y servicios, mientras los salarios, fijados en bolívares, no logran ajustarse al mismo ritmo.
INTERVENCIONES Y DEPENDENCIA
El BCV ha inyectado 1.449 millones de dólares en 25 intervenciones cambiarias este año, una cifra inferior a la de 2023. Para Olmos, esto refleja la disminución de reservas. «Hay menos capacidad de sostener la oferta de divisas».
La entrada de dólares depende, en gran medida, del petróleo, que aporta el 95% de los ingresos externos.
No obstante, el alza en los precios del petróleo no compensa los problemas estructurales.
Explicó Olmos, que la producción nacional ronda los 800.000 barriles diarios, lejos de los 3 millones que alcanzó hace una década. Además, la salida de empresas como Chevron limita el acceso a mercados clave.
IMPACTO EN EMPRESAS Y CIUDADANOS
La dolarización informal ha creado un escenario paradójico: aunque el bolívar sigue siendo la moneda de uso transaccional, muchos comercios fijan precios en dólares o euros.
Pero la exigencia de pagos en divisas afecta a importadores y consumidores.
«Quienes necesitan materias primas del exterior deben asumir costos adicionales, y terminan por trasladarlos a los precios», explicó Olmos.
Los ciudadanos, por su parte, ven cómo sus ahorros en bolívares se diluyen, entre tanto, las opciones para adquirir dólares son limitadas.
Dos Realidades
Mientras la banca muestra resiliencia, con un crecimiento del 27% en liquidez entre enero y abril, el sector asegurador enfrenta dificultades. Las pólizas suelen cotizarse en dólares, por lo que excluyen a quienes no tienen acceso a divisas.
«No todos pueden pagar miles de dólares por un seguro. La digitalización y nuevos modelos de pago son urgentes», afirmó Olmos.
¿HACIA DÓNDE VA LA ECONOMÍA?En el corto plazo, la solución pasa por aumentar la oferta de divisas, aunque esto depende de factores externos, como el precio del petróleo. El economista Olmos insiste en que el gobierno debe «optimizar la producción y venta de crudo» para aprovechar el contexto internacional. |