La galaxia conocida más lejana contiene trazas de oxígeno, un descubrimiento que refuerza la idea de que estos cúmulos de estrellas que hoy pueblan el cosmos se formaron muy rápidamente en los primeros momentos del Universo.
Descubierta el año pasado por el telescopio espacial James Webb, la galaxia JADES-GS-z14-0 está tan lejos que su luz tardó 13.400 millones de años en llegar hasta nosotros.
Una distancia récord que la revela tal y como era en los albores del Universo, que nació hace unos 13.800 millones de años.
También es notablemente luminosa, lo que demuestra una intensa actividad estelar en una época en que, según la teoría y las observaciones, debería ser mucho más tenue.
Una metáfora que ilustra el hecho de que las primeras estrellas de una galaxia joven funcionan con elementos ligeros como el hidrógeno y el helio, y que solo después de una lenta evolución su galaxia se enriquece con elementos pesados.
Los resultados muestran que JADES-GS-z14-0 «se formó muy rápidamente y evoluciona igual de rápido, reforzando una creciente cantidad de indicios que sugieren que la formación de galaxias ocurre mucho más rápido de lo que se pensaba», agregó Schouws.
Los dos estudios indican que esta galaxia contiene aproximadamente 10 veces más elementos pesados de lo previsto, según el comunicado del ESO.
«La prueba de que una galaxia ya era madura en el Universo naciente plantea preguntas sobre el momento y la manera como se formaron», declaró Stefano Carniani, de la Scuola Normale Superiore de Pisa y autor del segundo estudio, que será publicado en «Astronomy & Astrophysics».
Con información de El Nacional