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viernes 19, agosto 2022

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Cuerpo del capo Gilberto Rodríguez Orejuela sería repatriado en las próximas semanas a Colombia

A Gilberto Rodríguez Orejuela los últimos años de vida le habían dado duro. Poco después de su extradición a Estados Unidos, en 2004, sufrió un infarto. Desde entonces le habían diagnosticado cáncer de colon, de próstata, hipertensión, gota y trastornos psiquiátricos.

El capo permanecía hasta hace unos meses en la cárcel federal de Butner, en Carolina del Norte, donde decenas de reclusos contagiados de coronavirus le pegaron ese enemigo mortal.

Desde hacía tiempo su defensa se había jugado la carta de la pandemia para reforzar la petición de libertad, a fin de que pasara sus últimos años de vida junto con su familia en Colombia, cosa que definitivamente no sucedió.

No era una petición sin sustento. El otrora capo de las drogas casi muere en medio de esa emergencia mundial. Estuvo muy mal durante varias semanas. Su argumento era que había pasado nueve años de cárcel en Colombia y 16 en Estados Unidos, lo cual da un total de 25. No obstante, hasta ahora, Estados Unidos no ha reconocido los nueve años en ese país.

Sin embargo, los quebrantos de salud finalmente le ganaron la batalla este miércoles 1 de junio. La Revista Semana habló con la familia del capo, quien ha sido muy hermética hasta el momento con el deceso del patriarca de los Rodríguez.

Aunque el diagnóstico médico relata una complicación cerebral como la causa del deceso, la realidad es que el cáncer, sumado al covid, le dejó secuelas irreversibles y lo fue apagando las últimas semanas. El Ajedrecista, como también era conocido, murió a sus 83 años.

Su familia está en conversaciones con el Bureau de los Estados Unidos para lograr la repatriación del cuerpo. Hasta ahora, les han dicho que esta podría darse en un lapso de tres a seis semanas.

Rodríguez Orejuela cayó el 9 de junio de 1995. El Bloque de Búsqueda lo encontró en una caleta de una lujosa casa en Cali. En ese momento era el narcotraficante más poderoso, tras sobrevivir a una guerra declarada del cartel de Cali contra Pablo Escobar, que incluyó la bomba contra el edificio Mónaco, en Medellín, donde vivía la familia del capo antioqueño.

Su organización, incluso, patrocinó a Los Pepes, el escuadrón que lo persiguió. Después de la muerte de Escobar, El Ajedrecista y su hermano Miguel se convirtieron en los narcos más buscados, y se calcula que movieron hasta el 80 % de la producción mundial de cocaína.

La justicia colombiana condenó a El Ajedrecista a 12 años de cárcel, pero solo pagó siete. Quedó libre tras una polémica decisión de un juez, que le rebajó la pena por buena conducta.

Pero meses después lo capturaron de nuevo y lo extraditaron a Estados Unidos, donde enfrentó un juicio por el envío de cientos de kilos de cocaína. Así se convirtió en un trofeo de las autoridades gringas. El capo colombiano más poderoso estaba recluido en una prisión federal.

La familia publicó un escueto comunicado confirmando su deceso: “Nosotros, los hijos y esposa de Gilberto Rodríguez Orejuela nos permitimos informar que lamentablemente ayer, martes 31 de mayo de 2022, a las 6:54 de la tarde (hora local) falleció nuestro padre y esposo a causa de un linfoma que lo aquejaba. Agradecemos todas las voces de solidaridad recibidas y estamos haciendo las gestiones necesarias para su pronta repatriación y darle una cristiana sepultura en Colombia”.

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