La verdad, para variar

La verdad, para variar

Suponga que usted es un psuvista convencido y comprometido. Que va a todas las marchas y repite todas las líneas no por conveniencia u obligación sino sinceramente, porque se siente revolucionario, socialista, bolivariano y profundamente chavista, como se reitera en las consignas, sobre todo en la que se vocea en los actos militares, por cierto en contradicción con el 328 constitucional.

Bueno, usted es así. “Rojo rojito” como dijo uno que ahora está en el extranjero y resulta que es, era, qué se yo, enemigo de la Patria. Escuchó que el apagón que tanto le complicó la vida era obra de un “ciberataque” planificado y ejecutado desde el imperio mismo. Y lo creyó. Después le pareció que cambiaban la versión, porque sin ser versado en la materia, un “sabotaje electromagnético” es otra cosa. Y hasta pusieron preso a un periodista acusándolo de ser el “hacker” malévolo o algo así.  Dos versiones oficiales en pocos días, pero si lo dice el camarada debe ser cierto. Y alegre por el triunfo histórico, otro más, fue a la Urdaneta a celebrar la victoria popular en la guerra eléctrica.

Y vino otro apagón. La explicación esta vez fue un franco tirador. Un sujeto o sujeta con información precisa y puntería cinematográfica que se llevó el sistema eléctrico nacional de un solo disparo. Entonces se anunció, otra vez, que la Fuerza Armada Nacional vigilará cada subestación de transmisión  y cada centímetro de distribución. Pero, un momento, ¿eso no fue lo mismo que habían decidido y anunciado hace varios años?

Y siguen los apagones. Y el Metro de Caracas no funciona. Y los problemas de agua se multiplican. Y se afectan escuelas, universidades, oficinas, comercio, industria, agricultura. Los cajeros no tienen casi efectivo y baja el inventario en mercados y abastos. Y las bombas de gasolina se atestan, con impacto además en el transporte.

¿No va siendo hora de que le digan la verdad? A usted, que ha confiado en ellos. Que reconozca el grupito que manda que las cosas vienen haciéndose mal o, simplemente, no se hacen. Que hay desorden, incapacidad y corrupción. Y si no ¿cómo se explica todo esto después de la millonada recibida y gastada? Eso, si no quieren aceptar el error de fondo.

Si usted, en la soledad de sus pensamientos, sospecha que eso mismo es lo que pasa con los precios y la comida, con las medicinas y el valor del bolívar. Aquí entre nos, tiene razón.

¿Por qué no le dicen la verdad, para variar?

 

|| Ramón Guillermo Aveledo

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