Don Guillermo Bello Betancourt: Un gran venezolano

Don Guillermo Bello Betancourt: Un gran venezolano

Cuando asumí la gobernación el 23 de enero de 1990 como el primer gobernador electo de Aragua la demanda social en especial la habitacional, estaba totalmente desbordada.Se requería una respuesta urgente y solidaria.Para enfrentar el reto constituimos el Consejo Estadal de la Vivienda y designamos como presidente a Guillermo Bello Vicentini, reconocido empresario con amplia trayectoria en el movimiento gremial, la Cámara Inmobiliaria y Fedecámaras.

Con la arquitecta Margarita Rivero a la cabeza de un gran equipo de profesionales y con distintas organizaciones gremiales y vecinales creamos el Instituto de la Vivienda de Aragua Invivar donde desarrollamos el programa de vivienda progresiva que construyó mas de 40.000 soluciones habitacionales con servicios básicos.

El programa de Invivar en el que participaban los beneficiarios, integraba macro-parcelas y urbanismos y con el objetivo de sustituir el concepto de invasor, que generaba ocupación ilegal y desordenada de tierras, por el de propietario con derecho a una vivienda digna construida con sus propias manos con el apoyo del Estado, del tamaño de sus necesidades familiares y con título de propiedad, al haber adquirido el terreno.

A través de Guillermo conocí a su padre, el ingeniero Guillermo Bello Betancourt, uno de los principales promotores de la vivienda popular en Venezuela, quien como presidente del Banco Obrero fue el impulsor de los grandes desarrollos de Caricuao, El Saladillo y La Isabelica. En 1973 bajo su liderazgo, el Banco Obrero logró cumplir la meta de cien mil viviendas por año ofrecida por el Presidente Rafael Caldera, construyendo 106.000 casas a nivel nacional.

Con su trabajo y profesionalismo, contribuyó de manera decisiva  a convertir lo que nació como un mero ente financista en un organismo que planificó, diseñó y construyó miles de viviendas para la clase media y obrera. Creía con firmeza que Venezuela no era viable si no se atendía la marginalidad otorgando al ciudadano las condiciones que le permitieran un desarrollo integral.

Entendió bien Don Guillermo, y así se lo transmitió a su hijo, que la vivienda es mucho mas que un techo con paredes, que una casa es parte de una comunidad donde debe haber los servicios necesarios para una mejor convivencia, con igualdad de oportunidades para todos en la búsqueda de la felicidad propia y la de sus seres queridos.

Con su hijo, Guillermo Bello Vicentini, y todo el equipo de gobierno, logramos satisfacer los justos anhelos de techo de miles de aragueños.

Hoy, ante la partida de Don Guillermo, quiero hacer llegar a mi amigo y a su entrañable familia, en especial a Mercedes Vicentini de Bello, un fuerte abrazo desde el respeto y el afecto.

Siempre he creído, como bien predicaba con sus acciones Don Guillermo Bello Betancourt, que la vivienda no es sólo un bien inmobiliario, es también una forma de consolidación espiritual, familiar y social.

 

Carlos Tablante

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