Servicio de agua se mantiene irregular

Servicio de agua se mantiene irregular

Vecinos de 23 de Enero denunciaron problemas con el servicio de recolección de desechos

Casi todas las familias en el estado Aragua, poseen contenedores de agua en sus hogares y están acostumbrados a recorrer largas distancias en busca del vital líquido.  Ahora las personas se sorprenden al tener el suministro por varios días continuamente.

 En comunidades como 23 de Enero y Campo Alegre, los vecinos se quejan de pasar más de 8 días sin nada de agua, mientras que cuando llega, es turbia y en algunos casos causa comezón y otras enfermedades de la piel.

Doralys Ortega, quien ha vivido en el sector de 23 de Enero por más de 20 años, afirmó que una de las razones por las que vivía en la zona, es porque no se presentaban problemas con el agua. “Pero ya vamos para un año con problemas con el suministro”, destacó.

 “La condición es intolerable, cuando viene el agua es por poco tiempo”, comentó Judith Bello, dirigente vecinal, justo antes de abrir un gran contenedor lleno de agua mezclada con tierra. Destacó que el vital líquido causa comezón e incluso abscesos en la piel, por lo que deben hervirla y colarla varias veces para usarla en la cocina, pues además tienen niños pequeños.

Varios días a la semana, Howard Cuicar, padre de familia, se traslada desde Campo Alegre hasta las cercanías del Terminal, donde paga mil bolívares aproximadamente por contenedor. “El agua nos llega una vez cada ocho días, es muy difícil porque hay pequeños”, expresó.

Mal servicio de aseo

 Luis Marín denunció que en la zona de 23 de Enero, el servicio de recolección de desperdicios no funciona correctamente, además de que deben pagar “colaboraciones”, entre los 3.000 y 5.000 bolívares, cuando deseen hacer uso del servicio. Los vecinos piden que los trabajadores del aseo pasen con más regularidad y acepten que las personas echen la basura en el camión sin las bolsas, pues son muy costosas.

 

Muchos recolectan el agua e intentan filtrarla para cocinar

Muchos recolectan el agua e intentan filtrarla para cocinar. Foto Ernesto Sánchez 

Saraí Dávila

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