Alfredo Torres cree que su carrera merece más reconocimiento

Alfredo Torres cree que su carrera merece más reconocimiento

|| César Méndez Campero
|| Fotos Cortesía

El exreceptor destacó durante 16 campañas en la LVBP especialmente con Magallanes. Con números sobresalientes, es uno de los grandes toleteros de su tiempo que ha sido ignorado y podría codearse con inmortales

Son 16 temporadas de trayectoria en la LVBP, pasantía por el sistema de ligas menores de los Piratas de Pittsburghn, entre otros circuitos . Reconocimientos como Novato del Año (1977-1978), Regreso del Año (1988-1989), dos lideratos de carreras empujadas (82-83 y 84-85), en Venezuela y un MVP en las menores.

 Figura con los Navegantes del Magallanes durante 12 torneos y por tres cursos con los Tigres de Aragua. Integrante de dos equipos campeones de la Serie del Caribe. Reconocido principalmente como receptor ybateador derecho. Es Alfredo Torres, pelotero que entre finales de los 70 y los primeros compases de los 90 exhibió su calidad en los diamantes.

Formó parte de la élite jonronera de la LVBP hasta poco después de su retiro en la 91-92. Torres fue uno de los más sobresalientes peloteros de su tiempo al acumular 54 cuadrangulares y 289 impulsadas.

En su etapa de rookie le tocó difícil. Abrirse espacio en un club que tenía talento de sobra en su material criollo e importado. Eran tiempos en los que jugaban más foráneos que nativos. “Jugabamos 3 o 4 criollos, nada más se podía jugar con 4 criollos dos o tres veces a la semana, cuando abría Manuel Sarmiento. Magallanes en esa época tenía en su reserva jugadores de Triple A y Grandes Ligas venezolanos en el banco” apuntó, quien con los turcos largó 42 estacazos y remolcó 238 rayitas en 12 cursos.

Sus números son notables, probablemente para hacerle merecedor del templo de la inmortalidad de la pelota nacional o de la nave. Tal vez haberse retirado joven, quizás el paso del tiempo o haber formado parte de un navío que naufragó durante buena parte de la década de los 80, haya perjudicado su chance de codearse con los inmortales del beisbol venezolano.

 

Un segundo aire

“Esa temporada fue para mí un resurgimiento con los Tigres, porque yo venía de haber comido banco la campaña anterior en Magallanes con Felipe Rojas Alou, que no me dio chance de jugar. Eso me puso mal porque yo venía de ser líder empujador y de repente al año siguiente te ponen a pulir banca. Yo estaba disgustado con la organización, entonces logré ese cambio y pasé a los Tigres” describió Torres sobre aquellos tiempos, previo al curso 1988-1989 cuando como agente libre se vistió de bengala.

En ese campeonato, logró el premio al Regreso del Año después de disparar 6 jonrones, 11 dobles, remolcar 27 carreras y anotar 25, en 59 desafíos como cátcher de todos los días. “Ese año con los Tigres yo jugué desde el primer juego de la temporada hasta el último inning del campeonato. Ese Regreso del Año me lo gané bien sudado.” Esa vez, los felinos cayeron en la final ante las Águilas el Zulia en siete compromisos y fue refuerzo de los rapaces en la Serie del Caribe.

Rememora que al llegar a los Tigres aceptó ganar la mitad del sueldo que recibió en su último curso con Magallanes, pero que después de esa notable campaña, la gerencia estaba negada a incrementarle el salario. Eso condujo a que Torres acudiera al arbitraje y lo ganara, tanto en la 89-90 como en la 90-91.

Antes de la campaña 91-92, Torres vuelve al Magallanes en el cambio que llevó a Álvaro Espinoza y Raúl “Tucupita” Marcano a la nave, pero quedó en libertad y terminó jugando con Petroleros de Cabimas, con quienes, afirmó, ganó buen dinero. Al comenzar la 92-93 no consiguió contrato con ninguna organización, lo que lo obligó a retirarse con 33 años y “en plenitud de condiciones”.

Explicó que, los dueños de equipo “me bloquearon ese año” para que bajara sus aspiraciones salariales. “Me llamaron pelotero gremialista, porque exigí lo que merecía” afirma y añade que para evitar que otros jugadores siguieran sus pasos, la cabeza que rodó fue la suya. Por eso cree que eso ha pesado para tener mayor reconocimiento a su trayectoria en el beisbol criollo.

Cree Alfredo Torres, que este impasse con los dueños de equipos por sus exigencias salariales y el no haber llegado al Big Show le han perjudicado a la hora de ser tomado en cuenta para ingresar al Salón de la Fama del Beisbol Venezolano y al de los Navegantes del Magallanes. Tal parece que es parte del rezago que existe todavía en el templo de los inmortales de la pelota criolla.

 

El grandslam “borrado”

El 13 de enero de 1978, durante la campaña en la que se erigió como Novato del Año, Alfredo Torres disparó un jonrón con las bases llenas ante los Leones del Caracas. Además, fletó otras 3 carreras con triple y una más con elevado de sacrificio. Esa vez ganó la nave 8 a 3.

El pitcher estadounidense Fred Braining, quien era especialista en la bola de tenedor debutaba con la nave, el merideño era el cátcher ese día e incurrió en varios pasbol que facilitaron las anotaciones melenudas. Recuerda que de las tribunas le llovían objetos e insultos de los fanáticos enardecidos, pero tuvo su momento de redención al conectar aquel cuadrangular que puso adelante a la nave 4x3. Un tablazo hacia el jardín derecho en un estadio Universitario lleno hasta las banderas. “Mientras daba cada paso al recorrer las bases, el sonido que yo escuché quedó grabado en mi mente. Eso es increíble. Eso no tiene descripción” confesó.

El expelotero considera este como el día más memorable de su carrera por el grandslam y las 8 remolcadas. No obstante y paradójicamente, relata lo que considera dos grandes injusticias: Una, que este grandslam fue “borrado de las guías de medios del Magallanes en los 90 sin explicación alguna”, (tampoco está reflejado en el portal pelotabinaria.com). Lo otro, es que Torres asegura que impulsó las 8 rayitas de su equipo esa vez, pero afirma que le pusieron 7 en la anotación. Aunque en la edición por el XLI aniversario del diario Meridiano, del 15 de noviembre del año 2010, reseñan que fletó 6 anotaciones. Todo indica que al menos le quitaron el cuadrangular y las 4 impulsadas con ese batazo.

 

Un privilegiado

Alfredo Torres es de los pocos que puede jactarse de haber estado en dos equipos campeones de la Serie del Caribe. Primero con los navieros en 1979 y 10 años más tarde como refuerzo de las Águilas del Zulia. También estuvo en el subcampeonato del Magallanes en 1977.

Con 20 años de edad, en su tercera temporada con la nave, a Alfredo Torres le tocó experimentar aquella mágica temporada cuando Willie Horton (a quien después apodaron el “Brujo”) siendo jugador asumió la responsabilidad de dirigir al club tras el despido de Octavio “Cookie” Rojas. Aquella decisión hizo a los bucaneros levantarse hasta ganar el cetro de la LVBP y coronarse en la Serie del Caribe.

“Fue una temporada de aprendizaje” enfatizó. “Además de haber sumado una experiencia como jugador y acerca de cómo se debe trabajar en un equipo de beisbol internamente”. Destacó el trabajo hecho por el norteamericano en la parte mental y de equipo, para mejorar el ambiente en el clubhouse. “Inmediatamente el equipo fue otro” apostilló. “La clave de ese grupo fue la armonía. Éramos una familia”. Remató señalando que más allá de los títulos obtenidos en esa 78-79 se queda con lo aprendido en cuanto al trabajo de equipo.

 

NÚMEROS QUE VALEN

En la LVBP

  • 16 temporadas
  • 631 juegos disputados
  • 2094 veces al bate
  • 216 carreras anotadas
  • 510 hits
  • 101 dobles
  • 54 jonrones
  • 289 carreras impulsadas
  • .244 de promedio al bate
  • .377 en promedio de slugging

 

ENTRE LOS MEJORES

Con Magallanes figura entre los líderes históricos en impulsadas (2do. Con 238), jonrones (3ro. con 42), dobles (5to. con 79), juegos disputados (6to. con 486) y veces al bate (8vo. con 1622).Con los Tigres en tres campañas ligó 12 vuelacercas, 21 dobles, 47 empujadas y 39 anotadas.

 

WhatsApp-Image-2020-05-22-002En la 88-89 sujetando el trofeo que lo acreditó como Regreso del Año.

Deja un comentario