Eduardo Zambrano se siente aragüeño gracias a los Tigres

Eduardo Zambrano se siente aragüeño gracias a los Tigres

El extoletero derecho se convirtió en uno de los jugadores más queridos de la fanaticada felina en los años noventa después de llegar desde las Águilas del Zulia. Ahora es un maracayero más.

César Méndez Campero

Eduardo Zambrano no quería venir a jugar con los Tigres en la campaña 90-91 “Vine a jugar obligado” confesó. Deseaba quedarse con las Águilas, porque es marabino, toda su familia es de allá, pero contó que al preguntar la razón de aquel movimiento, el manager Rubén Amaro le dijo “al que quieren es a tí”.

No pudo ser mejor su historia con los felinos, ya que tuvo su temporada más espléndida en la LVBP, “las cosas me salieron tan bien, la gente me trató excelente” y desde entonces se quedó viviendo en Maracay como uno más de esta ciudad, a tal punto de que hasta el acento zuliano perdió. La esposa e hija del expelotero son maracayeras, su carrera musical comenzó aquí y hasta un programa en la radio local tiene.

“Yo le dije a mi hermano Roberto (gran estrella con los bengalíes) que se venga a vivir para Maracay, aquí la gente te quiere mucho. Nosotros tenemos un agradecimiento eterno con los maracayeros porque nos apoyaron siempre”. Apuntó además, que le propuso pasarse los últimos años de sus vidas juntos en esta ciudad.

Después de aquel paso a préstamo con los bengalíes, Eduardo quería ser cambiado. Por fin consiguió que lo transfirieran, pero fue a parar a Petroleros de Cabimas, donde no se sentía a gusto. Recuerda el extoletero derecho que Rick Down, siendo manager de los Tigres le comentó a Roberto Zambrano que no veía a su hermano con mucho ánimo de jugar con aquel club y le propuso plantearle jugar con los aragüeños. Aquello fue providencial, porque Eduardo habló con Andrés Finol, gerente de la divisa cabimera, le pidió ser transferido y dos días después estaba con los felinos. Aquello fue muy celebrado por la afición tigrera en la campaña 93-94.

CON BATES AJENOS

Dentro de los Tigres recuerda con cariño a su hermano Roberto, a David Concepción, que aunque no jugó con él, era su ídolo junto a Antonio Armas, cuando era niño. Igualmente nombró a Leonardo Hernández, al que considera el “mejor bateador que he visto” y de quien contó esta anécdota: “Cuando yo vine prestado a los Tigres en la 90-91, di 10 jonrones y quedé líder en la liga (con 11, pues conectó uno con los emplumados). Los bates que usé esa temporada eran de Leonardo Hernández. Esto muy poca gente lo sabe” comentó entre risas. De la misma forma rememoró que Fred Manrique, quien estaba con los felinos por aquellos años, fue ese otro profesor de bateo en esa época.

Eduardo Zambrano valora mucho el ambiente de aquellos Tigres de Aragua de los años noventa, donde considera que había buen talento y se encontró con una especie de embajada zuliana, ya que ahí militaban su hermano Roberto, Eduardo Pérez, José “Cheo” García y hasta el menor de los Zambrano, José Luis. “Fue un privilegio jugar al lado de Eduardo Pérez, un profesor detrás del home y de “Cheo” un gran jugador, fajador, motivador y con mucho liderazgo”. Por supuesto que mencionó a excompañeros como “Chalao” Méndez, Rafael D’Lima, Edgar Tovar, Silverio Navas, Temis Liendo, Francisco Muñoz, Enrique Ríos, Luis González o Richard Garcés, entre otros con los que compartió hasta el curso 97-98.

Zambrano quiso aclarar que durante la sequía de 28 años de los Tigres de Aragua, la gente decía que era un equipo malo, “y no es así”, dijo en defensa de aquellos grupos que perdieron las finales de la 84-85 y 87-88 ante Tiburones de La Guaira y Leones del Caracas y posteriormente (88-89 y 91-92) fue superado por Zambrano y los rapaces en justas decisivas que fueron al máximo de siete compromisos. Es por eso que el extoletero llama a ser más cuidadosos con aquellos conjuntos felinos. “Es injusto decir que eran jugadores malos porque no ganaron campeonatos”.

 Al cuestionarle acerca de cuál es el equipo de sus amores expresó: “Si te hablo de los Tigres de Aragua, es mi casa, es mi equipo. Si te hablo de los demás con los que jugué también los quiero, pero los Tigres es el equipo que más quiero y siempre he querido. Pagaría para ser técnico con ellos. Es mi equipo, siempre lo va a ser, todo el mundo lo sabe y estoy orgulloso, porque parece que yo fuera aragüeño. Adoro a Maracay y su gente”.

GRANDES PROFESORES

Tras una larga carrera en Venezuela y el exterior, en la que jugó para muchos managers, el exjardinero dio un lugar preponderante a Pompeyo Davalillo y Rubén Amaro Mora, a quienes considera profesores “de los que aprendí mucho, me apoyaron muchísimo y me enseñaron mucho de beisbol, a mí y a mis hermanos”. “Fue un innovador, super inteligente, un gran estratega” dijo del zuliano. “El término profesor, maestro, en el beisbol quiere decir que tiene gran capacidad para enseñar”. “Estoy muy agradecido con Pompeyo y con Amaro”.

El exoutfielder se siente orgulloso por haberse titulado en diferentes circuitos. “Tuve el privilegio de jugar con equipos campeones. Con las Águilas ganamos en la 88-89 hasta la Serie del Caribe, después otra vez en la 91-92 y 92-93 y con Cardenales de Lara en la 98-99”. Igualmente, en Estados Unidos se coronó con el Iowa en el 93 y en la Liga de Verano con las Estrellas de Cagua. “Impresionantemente la única organización en la que no quedé campeón fue con los Tigres, en la que contábamos con un tremendo material criollo”.

El mayor de los Zambrano recordó las dos finales frente a los Tigres de Aragua (88-89 y 91-92), “fueron a sangre y fuego, las dos a siete juegos”. Después de haber venido a préstamo con los aragüeños regresó con los zulianos para coronarse con aquel equipo dirigido por Davalillo, dos cursos consecutivos frente a Tigres y Magallanes.

“Recuerdo que en aquella final 91-92, yo venía de jugar prestado para los Tigres y el señor Homero Díaz Osuna (entonces presidente del club) me dijo: Eduardo, si ganamos tu va a ser mi primer refuerzo para la Serie del Caribe” en este sentido apuntó que el fallecido directivo fue factor importante en las carreras de los hermanos Zambrano, porque fue quien los trajo a la divisa bengala.

La definición del título de la 92-93 fue ante Magallanes y se decidió con barrida en cuatro desafíos para los rapaces. “Nosotros en Zulia estábamos muy bien engranados. Una característica del equipo era el cuerpo de relevistas con José Solarte y Danilo León para trabajar del quinto inning hacia abajo, después venían unos norteamericanos antes de darle paso a Julio Machado y Jay Baller. En ese sentido me recuerda a los Tigres de la dinastía, por la solidez del bullpen”.

Al final de su carrera, Eduardo Zambrano estuvo dos temporadas con los Cardenales de Lara (98-99 y 99-2000) “tuve la suerte de jugar en esa gran familia comandada por Luis Sojo y ser campeón ante el Caracas” y después con los Tiburones de La Guaira (2000-02 y 01-02) hasta su retiro.

GRAND SLAM MEMORABLE

Zambrano tiene tres grand slams vistiendo los colores de los Tigres, honor que comparte con “Cheo” García y solo superados por Concepción (4). Uno de esos batazos fue ante el Magallanes el 29 de diciembre de 1996, en Maracay para voltear el juego. Aquel día le había pedido al manager Alfredo Ortiz que no lo pusiera a jugar porque tenía molestias en la espalda.

Los felinos habían reaccionado y se pusieron cerca en el score en las postrimerías del desafío. “Jesús Ávila, que era mano derecha de Ortíz, me dijo que me pusiera ready por si venía un turno grande. Recuerdo que por Magallanes estaba lanzando Edgar Ramos. Le llenamos las bases y por esas cosas de Dios le correspondía el turno a Tovar y Alfredo me trae a batear. En el bullpen estaba Melchor Pacheco y el manager John Tamargo lo trajo enseguida. A mi no me iba bien ante él, pero ese día al primer pitcheo le di foul, después tiró un slider, le di un fly por el leftfield y fue jonrón” rememoró emocionado.

“Después de ese batazo la gente seguía ovacionándome cada vez que iba a fildear y hasta en el turno siguiente cuando me ponché con las bases llenas frente a Freddy García que era un novato” remató.

LLEGÓ AL BIG SHOW

“El día que me llamaron para las Grandes Ligas y cuando debuté fue algo maravilloso” afirmó. “Cuando escuché el himno de los Estados Unidos en el Wrigley Field de Chicago fue algo maravilloso, le di gracias a Dios, a mi papá y a mi mamá. Es una felicidad, un regocijo muy grande, es algo indescriptible”.

“Allá conecté dos jonrones en un juego. Fue ante los Cardenales de San Luis. Ese día jugué por Sammy Sosa, que le dolía una pierna” agregó.

EL PELOTERO-CANTOR Y RADIODIFUSOR

Zambrano tiene una carrera consolidada como cantante de música llanera. Es conocido en el mundo artístico como el “Pelotero-cantor de Venezuela”, tiene cinco producciones discográficas publicadas y en tres ha sido el compositor de todas las canciones. “En la radio lo que hago es promover esas dos pasiones, mi programa se llama ‘Beisbol, joropo y coleo’”, describió. La cita es los sábados y domingos de 10:00 de la mañana a 2:00 de la tarde, a través de Ritmo 96.9 FM.

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