Expertos recomiendan enfocarse en la salud mental durante la pandemia

Expertos recomiendan enfocarse en la salud mental durante la pandemia

Las personas pueden presentar episodios fuertes de ansiedad que deben saber manejar

Saraí Dávila // Foto-cortesía

La pandemia del COVID-19 ha afectado a los ciudadanos en distintos aspectos, pero uno que parece haberse olvidado y que es importante resaltar es el de la salud mental que ha pasado a un segundo plano por la concentración en el nuevo virus que ha puesto en contingencia al mundo entero.

“Esta pandemia ha generado otra pandemia, porque evidentemente hay un incremento significativo de las alteraciones de la salud mental”, destacó la psicóloga Brigcir García.

La especialista indicó que las personas pueden no presentar una patología de base o antecedentes de algún trastorno para desarrollarlos durante la contingencia actual. En cambio, los factores que generan estrés como el confinamiento, la paralización parcial de varios sectores comerciales y sobre todo la dificultad que tienen muchos para llevar el sustento a sus hogares, pueden ser un detonante.

En Venezuela, fue decretada una cuarentena social desde mediados de marzo y se ha aplicado en distintos niveles lo que ha permitido que algunos comercios abran sus puertas, sin embargo, la situación dista de acercarse a la normalidad, lo que puede generar estrés, depresión o ansiedad, según explica la psicóloga, ante la extensión del confinamiento.

“No todos tienen las mismas habilidades, el miedo los arropa y caen en procesos depresivos por no poder mantener el control pleno de lo que hacen”, comentó García.

¿SUFRES DE ANSIEDAD Y AÚN NO LO SABES?

La psicóloga Brigcir García destacó que en situaciones las personas deberían buscar un especialista para que los ayude a manejar sus emociones con la ansiedad.

Detalló que la ansiedad consiste en un proceso natural que afecta la mente y el cuerpo y se genera cuando el sistema humano enciende una alarma como si estuviera relacionada con la supervivencia, es decir, que hay una situación de peligro o amenaza.

“En algún momento de nuestras vidas, todos hemos vivido o experimentado esa sensación de ansiedad; se puede describir como inquietud, mucho nerviosismo, temor o pánico por algo que puede ocurrir o que se espera que ocurra”, destacó.

El trastorno puede ir de algo leve a muy intenso, siempre caracterizado por inquietud e incluso dolores de pecho, entumecimiento de los dedos, sudoración y sensación de ahogo. Estos pueden ser algunos de los síntomas. “Cuando los especialistas vamos trabajarla (la ansiedad) debemos enfocarnos en ese miedo para determinar que está detonando esas crisis”.

¿QUÉ DEBEMOS HACER ANTE UNA CRISIS?

“Es importante que dentro del nivel de conciencia podamos identificar y buscar ayuda”, enfatizó García.

En estas situaciones la psicóloga explicó que la acción principal a ejecutar es intentar minimizar los síntomas, mediante la distracción con otras actividades, se puede tener a la mano una lista de “cosas por hacer” para los momentos en que se experimenten los síntomas.

La persona puede anotar por ejemplo: “dar tres vueltas sobre mi pie”, “contar quince piedras”, “tomar dos vasos de agua”. Esto para no dar cabida al peso de la situación y de esa manera poder ejecutar los comandos sin parar hasta que el ataque de ansiedad haya disminuido.

“Si es una persona de tu entorno familiar, es necesario que se le mantenga una conversación activa y nunca magnificar los hechos. Tampoco actuar como si no importara lo que está ocurriendo pero no engancharnos en ese tema de conversación”, expresó la psicóloga.

Resaltó que ante estos episodios se debe tener precaución pues es difícil saber que reacciones puede tener la persona de impulsos no controlados ante las situaciones de miedo.

CUIDADO CON LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Un tema que también es importante y que puede detonar situaciones graves es que la contingencia actual llevó a que las familias pasaran más tiempo del usual juntas, lo que desencadena situaciones emocionales y que finalmente puede detonar actos violentos entre las parejas y de padres a hijos.

“Estamos en casa observando conductas reales, situaciones que probablemente hemos desatendido por la poca disponibilidad de tiempo”, comentó García.

Informó que en la relación de pareja hay conductas que se dejan pasar pero que son repetitivas y con el confinamiento se vuelven constantes, pero generan mayor impacto por el estrés y la angustia que viven muchos.

De igual manera, con los niños, los padres pueden notar malas respuestas o comportamientos inadecuados, que anteriormente se pasaban por alto en algunos casos a pesar de tener notificaciones desde sus escuelas o liceos, pero que la convivencia saca a relucir.

“Hay un incremento de gritos, regaños y molestias, porque estamos lidiando con condiciones que posiblemente eran desconocidas por el mismo estilo de vida que estábamos llevando, muy fuera del núcleo familiar”, lamentó la psicóloga.

Finalmente, García recomendó que los adultos identifiquen las conductas que deben modificar en sí mismos y trabajar en la tolerancia, la empatía y la solidaridad. “Cada uno está viviendo este proceso de confinamiento en base a sus recursos personales de crianza”.

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