Mi hijo no quiere comer

Mi hijo no quiere comer

Si el momento de sentarse a la mesa es de enfrentamientos y se torna en una batalla campal con tus hijos, es vital que te llenes de paciencia y poco a poco le inculques buenos hábitos alimenticios para sentar buenas bases y así garantizar su desarrollo.

Debes tener presente que muchas veces la falta de apetito es pasajera y no algo de cuidado; sin embargo hay que estar atento ante cualquier otro síntoma y poder descartar a tiempo cualquier problema.

No lo obligues

Si al dejarle seleccionar su plato favorito, los cubiertos de colores o hacerle comidas vistosas y de colores atractivos, el niño no quiere comer, no lo obligues, pues no todos los niños son iguales, ni todos los días van a querer ingerir la misma cantidad de alimentos.

Aunque es difícil determinar cuánto debe comer el niño, debes tener presente que si dice no querer más, no debes forzarlo a que coma la totalidad de los alimentos que tiene en el plato porque puede provocarle molestias estomacales y terminar vomitando, por ejemplo.

Las razones

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- No se debe obligar a comer porque puede que el niño se coma todo porque le gusta o por miedo al regaño, pero está forzando su organismo a ingerir más de lo que necesita. Es necesario escucharles y respetar sus decisiones.

- Sentirá la hora de la comida como un castigo, como algo desagradable y se sentará a la mesa con menos ganas y comerá menos. Esto causará mayor molestia en el adulto y si no se les tiene paciencia, terminarán peleando.

Obligarlo es crear malos hábitos desde la infancia, pues se obvian sus instintos al incitarlos a comerse todos los alimentos que están en su plato; y esto incluso a futuro puede generar problemas de obesidad.

- Porque al forzarlo a comer se le enseña al niño que es normal que otras personas tomen las decisiones sobre su cuerpo, y no que ellos son los que tienen el control. Para un niño que es obligado a comer, será normal y aceptable que un adulto tome las decisiones por ellos, limitando así su autonomía.

¿Qué hacer?

- Observa detenidamente al niño, ofrece porciones de comida adecuadas a su edad y respeta sus necesidades, las cuales pueden variar de un día a otro.

- Ofrecer porciones pequeñas de alimento, pero de forma repetida.

- Invitarlos y hacerlos participe de la elaboración de los alimentos.

- Presentar las comidas de manera agradable y con colores vistosos.

- Apagar la televisión, radio, videojuegos y todo artefacto que pueda distraerlo al momento de la comida.

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