Atreverse

Atreverse

|| Ramón Guillermo Aveledo

Hay que tomar en serio la verdad económica. La reducción del tamaño de la economía expresada en caída continuada del PIB, la hiperinflación demasiado larga, nuestra moneda pulverizada al punto que ya nadie calcula con base en ella, el cierre de empresas industriales, las penalidades para trabajar de agricultores y criadores, comerciantes y prestadores de servicios, el preocupante cuadro de la banca ante la imposibilidad del crédito, se traducen en empobrecimiento de la vida de todos, principalmente de los pobres y la depauperada clase media.

Millones de venezolanos se han ido a buscar en otras tierras lo que aquí sienten negado. Gente de todas las condiciones y de todas las regiones, pero sobre todo jóvenes y una gruesa proporción de profesionales que aquí  harán falta para el inmenso trabajo que nos espera cuando nos atrevamos a enfrentar el futuro.  Pero somos muchos más los que aquí tenemos que inventar y rebuscarnos para lidiar con esa cotidianidad tan cuesta arriba, completada con decadentes servicios de agua, luz y gas y escasez de combustible, costosa en tiempo, recursos y preocupaciones.

La pandemia y una parte de las sanciones externas afectan ese cuadro para mal, pero todos sabemos que no lo han creado pues la crisis las antecede.

La apuesta oficial al dominio interior, la debilidady división opositora y la resignación internacional que combinada con la “ley antibloqueo”traerían inversiones y reactivación económica falla porque sobrestima el peso de sus haberes y subestima el de sus débitos, insuperados unos e insuperables otros. De lado (o lados) de quienes en la política quieren cambiar las cosas, no basta responder a la terquedad en el poder con otra (u otras) a la inversa.Juego trancado.

Es obvio que nos hace falta, como sociedad, otra manera de encarar nuestras dificultades. Para eso se requerirán esfuerzos sostenidos, estrategias estables a corto, mediano y largo plazo y recursos no disponibles en el país. Así que es de por sí un gran desafío nacional, es decir de todos los venezolanos, construir una ruta creíble, interna e internacionalmente.

Al camino perdido en la junglaantipolítica se puede y se debe retornar. No es fácil ni breve. Cuesta. Pide el mayor coraje, el moral de atreverse a la autocrítica y a buscar modos de confiar y ser confiable para el otro.

“Se hace necesario el concurso de todos, sin exclusión, para recuperar a Venezuela”, ha dicho el Cardenal Porras recientemente. Estoy de acuerdo.

Deja un comentario