La pandemia deja retrocesos en el aprendizaje de niños con autismo

La pandemia deja retrocesos en el aprendizaje de niños con autismo

|| Luis Chunga
|| Fotos Cortesía

Mariño y Libertador serían dos de los principales municipios con una tasa mayor de niños con TEA en el estado Aragua

La pandemia ha dejado un profundo reto a las sociedades, no solo desde lo sanitario, sino en la parte de educación. Aunque la mayoría de las familias no estaban preparadas para llevar el proceso de enseñanza aprendizaje desde casa, la situación pudiera ser más compleja para quienes tienen niños con condiciones especiales.

En Aragua, se calcula que existen alrededor de 20 instituciones dedicadas a la atención de niños, adolescentes y jóvenes, con algún tipo de discapacidad, aunque muchas de ellas cuentan con equipos multidisciplinarios, a distancia el proceso de atención ha sido prácticamente nulo y no acorde a sus necesidades.

Un gran número de estos niños ha quedado desatendido, incluyendo a sus padres que en ocasiones no supieron como sobrellevar la situación en medio del encierro, lo que muchos niños con autismo no toleran.

Según la psicóloga clínico, Patricia Fernández, algunos niños valorados con el Trastorno del Espectro Autista (TEA), presentan déficits del desarrollo que afectan la socialización, la comunicación, la imaginación y la conducta.

Al preguntarle de qué manera la Pandemia del COVID-19 afecta a estos pacientes, respondió que “el aislamiento ha sido lo más difícil de sobrellevar, al tiempo que resaltó que estos meses han representado un retroceso en el aprendizaje de esta población de estudiantes.

“Quienes estaban adelantados en el proceso de socialización, retrocedieron y ahora deben comenzar desde cero”, aseguró.

Lo que la especialista clasifica como una involución clínica, también lo describe como un impacto psicológico en los padres, quienes se sienten tristes y hasta deprimidos, al sentir que se cierran las posibilidades de brindar la orientación y atención adecuada para su hijo (a).

“El paciente necesita el apoyo del psicólogo, psicopedagogas y orientadores, así como los padres. Todos tenemos que volver a interactuar”.

 

UN ESTIGMA EQUIVOCADO

Para la Orientadora de conducta, Helem Agreda, actual directora del Servicio de Apoyo en la Dificultad de Aprendizaje (SADA), de cada seis niños con autismo, cinco de ellos tienen un nivel leve y el otro severo de la condición.

“La agresividad no está definida entre las características de un niño con autismo. Nosotros le damos herramientas a los padres para que trabajen en sus casas, recomendamos su dieta alimenticia, estos niños son muy inteligentes, necesitan apoyo de la sociedad y del Estado”.

Resaltó la importancia de que el Gobierno exija que en las escuelas contraten profesionales preparados para trabajar en la educación de “estos hermosos niños”. Recordó que cada paciente tiene un plan individual de trabajo.

De acuerdo a las primeras estadísticas, el municipio Santiago Mariño tiene más niños con autismo, mientras que Libertador está entre los cinco primero del estado Aragua.

Los obstáculos son mayores frente a un sistema con ciertas carencias denunciadas por los propios maestros, pero en el que el valor y capacidad de los profesionales de la enseñanza se pone a prueba para no dejar por fuera del proceso educativo a estos pequeños.

 

LA REALIDAD 

Sara, es madre de Antony, un joven con autismo. Recordó que cuando su hijo tenía 8 años de edad parecía que para el menor el mundo no existía. “Si le hablaban parecía no escuchar y hasta ignoraba la presencia de terceras personas”.

La madre, oriunda de Turmero, municipio Mariño del estado Aragua, comentó que cuando su pequeño estaba en la escuela no socializaba, sino que se dedicaba a caminar solo y a veces daba vueltas alrededor del patio.

Preocupada decidió llevarlo a un psicólogo y luego a un psiquiatra. En estas consultas recibió el diagnóstico de estar frente a un trastorno que le impedía a Antony relacionarse con los demás.

En búsqueda de otras opiniones, siguió consultado a especialistas de la conducta, los que coincidían en la presencia de un cuadro depresivo. Mientras, los maestros del pequeño alegaban que era un “desadaptado”.

No fue sino mucho tiempo después que una orientadora de la conducta descubrió que el niño padecía de Autismo. “Desde ese momento entendí que lo estaba forzando”. 

 

EL ORIGEN

El autismo no es una enfermedad cerebral, sino una condición. Tan pronto como se diagnostique la intervención debe comenzar con programas eficaces, enfocados en el desarrollo de habilidades de comunicación, socialización y cognitivas.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 80% de los adultos con autismo en todo el mundo están desempleados, por lo tanto se trata de un acto de discriminación, porque esas personas no tienen ningún impedimento para ejecutar actividades laborales.

 

De cada seis niños, cinco tendrían un nivel leve y uno un grado severo de la condición

 

La orientadora de conducta  Helem Agreda y la psicóloga Patricia Fernández, lamentan el aislamiento que sufren los niños autistas.

El encierro ha sido lo más difícil de sobrellevar en pandemia

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