Xul Solar, el artista argentino que inventó un mundo mejor

Xul Solar, el artista argentino que inventó un mundo mejor

Pintor, escritor, astrólogo, músico, lingüista, filósofo... Xul Solar fue un inclasificable artista argentino que dedicó su vida a reinventar cada área del conocimiento para construir un mundo mejor. Un referente de las vanguardias del siglo XX de cuyo nacimiento se cumplen 130 años este 2017.

"Fue un gran soñador, una persona con muy grandes inquietudes. Recurrió a la vía del conocimiento para llegar a dios, a la energía pura. Su gran búsqueda fue espiritual, y esa búsqueda está en su obra", cuenta a Efe Teresa Tedín, portavoz de la Fundación Pan Klub-Museo Xul Solar, institución dedicada a preservar y difundir el trabajo del artista (1887-1963).

Para ella, él siempre estuvo "más allá, reinventando, modificando lo que estaba creado" porque no creía que fuera "nadie" para empezar algo de cero, sino que buscaba cambiar la realidad para hacerla perfecta.

Esta idea se basó en la gran influencia que tuvieron en su vida la filosofía, la astrología y la religión, sobre todo después del decisivo viaje a Europa que emprendió en 1912 como Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari y del que regresó en 1924 como Xul Solar.

Durante esos 12 años, entró en contacto con las vanguardias del siglo XX que influyeron en el comienzo de su obra y que, finalmente, resumió para crear su propio estilo. Uno único e indefinible.

Fue así como abordó prácticamente todas las disciplinas artísticas y áreas de conocimiento. En la música, modificó los sistemas de notación clásicos por otro más fácil de aprender e intervino en la estructura de algunos instrumentos, como el armonio o el piano, en cuyas teclas incorporó los colores.

También creó dos lenguas nuevas: el neocriollo, una combinación de español y portugués con la que buscaba retomar la cultura americanista y unir América Latina, y la panlengua, un idioma universal sin gramática, accesible para todos, monosilábico, sin gramática, visual, que se escribe tal como se pronuncia.

"El objetivo fue siempre el mismo: facilitar la comunicación, alcanzar la sabiduría y en el camino, quizás, mejorar un poco el mundo. Tanto, que llegó a idear transformaciones en el propio organismo humano: apéndices que mejorarían la visión o la capacidad de desplazarse."

Sin embargo, todos estos inventos no lograron concretarse del todo y sólo logró acabar su obra artística, que está protagonizada por témperas y acuarelas con un denominador común: la luz, los colores vivos y la mezcla de formas.

"Sus pinturas son documentos del mundo metafísico en que los dioses toman las formas de la imaginación que los sueña", decía su gran amigo Jorge Luis Borges.

Según Tedín, que lleva 16 años trabajando entre los 3.500 documentos que guarda la Fundación sobre Xul Solar, la relación de ambos creadores se basó en la "intelectualidad absoluta" y mientras que el autor de "El Aleph" escribió los prólogos de prácticamente todas sus exposiciones, el pintor ilustró con viñetas varios de los cuentos de Borges.

Además, el escritor fue una de las "víctimas" de las cambiantes y misteriosas ideas del artista: el panajedrez, una recreación del ajedrez en clave astrológica, compuesto de letras, colores, horóscopos y música, que nunca terminaba. Cuando jugaban, Xul le cambiaba las reglas constantemente como parte de esa búsqueda de la perfección que llenó su obra de creaciones inacabadas e inacabables.

Hijo de padre letón y madre italiana, lo que prácticamente le "condenó" a ser políglota desde muy joven, Xul Solar nació un 14 de diciembre de 1887 en San Fernando, una localidad de la provincia de Buenos Aires.

Para celebrar el 130 aniversario de su llegada al mundo, su país natal ya ha comenzado a rendirle homenaje. En ese sentido, después de que llevara un tiempo agotada, Editorial Sudamericana reeditó en febrero su biografía, escrita por Álvaro Abbós, quien lo define como un "aventurero espiritual" y un "pintor del misterio".

Además, el próximo 7 de marzo el Museo Nacional de Bellas Artes de la capital argentina inaugurará una exposición que recorre su vida y su obra y que cuenta con unas 84 piezas.

Según explica en una entrevista con Efe su curadora, Cecilia Rabossi, la muestra está organizada en seis núcleos que se concatenan para que el espectador pueda acercarse tanto al lado "astrológico" del artista como al más "utópico": su viaje a Europa, la música, el mundo de las lenguas, las arquitecturas y los espacios urbanos y naturales que él imaginó, la mística y las grafías.

"La idea es que puedan entrar en sus planteos y en sus búsquedas", cuenta Rabossi, quien considera a Xul Solar "un artista total, un humanista y un renacentista" que trató de inmiscuirse en todo y utilizar su creatividad para modificar todos los sistemas, romper fronteras y acercar a las personas. 

 

Alberto Hernández

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