Asociación Mundial dice que la ciencia “tiene la palabra” en la lucha antitabaco

Asociación Mundial dice que la ciencia “tiene la palabra” en la lucha antitabaco

La ciencia “tiene la palabra” ahora en los temas polémicos de la lucha antitabaco como las nuevas regulaciones y las opciones que buscan reducir el riesgo al fumar, dijo Deborah Ossip, presidenta de la Sociedad para la Investigación de la Nicotina y el Tabaco.

“Hay que ser muy cuidadosos. En varios de estos temas no hay consenso y se requiere mucho trabajo”, afirmó Ossip en el marco del XXIII encuentro anual de la organización, que se extenderá hasta el próximo fin de semana en Florencia, norte de Italia, y que reúne a más de mil especialistas y representantes de salud pública de todo el mundo.

La presidenta del grupo de investigación se refirió a los nuevos dispositivos de administración de nicotina y señaló que se trata de un asunto “incierto” que la “ciencia debe resolver”, en especial ahora que están entrando al mercado de varios países y se han revelado indicios de reducción de riesgo.

Es por esto que, científicos y la propia industria tabacalera han impulsado el desarrollo de alternativas “menos dañinas” que el cigarrillo. Ossip valoró el tema científico al subrayar decisiones políticas y normativas dependen de "lo que la evidencia muestre" y exhortó a las autoridades a diseñar medidas sustentadas por la ciencia. 

Ossip considera que, mientras se aclara el panorama, es necesario concentrarse en los puntos aprobados en el Convenio para el Control del Tabaco, primer tratado internacional para coordinar y dar fuerza a la lucha antitabáquica mundial y que, según un informe presentado en diciembre, evitó más de 22 millones de muertes entre 2008 y 2014. Este acuerdo trata de impulsar los ambientes libres de humo, apoyar a las personas a dejar de fumar y la prohibición de la promoción, publicidad y patrocinio del tabaco. 

Aseguró que se deben enfocar en dos frentes sin descartar las investigaciones sobre la reducción del riesgo, entre las cuales se encuentra el calentar el tabaco por debajo del punto de combustión y cuya base es que el daño no lo produce la nicotina, sino el proceso que se produce al encender un cigarrillo; explicó que es un proceso válido pero que la ciencia debe intervenir. 

La presidenta de la sociedad también nombró experiencias como las de Suecia, donde se permite la venta de una pasta de tabaco llamada “snus”, cuyo consumo ya supera al del cigarrillo, pero afirmó que “no es claro” el efecto que puede tener una iniciativa similar en otros países. Manifestó la prioridad de proteger a las personas del humo y del consumo del cigarrillo. 

UR

 

 

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