¿Constituyente sanitaria?

¿Constituyente sanitaria?

Niño de 12 años murió por contaminación en Nefrología del Hospital J.M. de los Ríos, en Caracas. Días antes había fallecido allí mismo otro de 10 años. A finales del mes pasado hubo varias denuncias de padres de niños afectados por las mismas razones, las infecciones no ceden por la intermitente administración de antibióticos. La crisis no afecta solo a este hospital capitalino, fundado en 1937 y en San Bernardino desde 1958, cuyo equipo humano tanto se esfuerza, la crisis golpea a toda la salud y a todo el país. La mayor incidencia de mortalidad infantil sería en los estados Zulia, Carabobo, Aragua, Bolívar y Distrito Capital.

Al destituir el Presidente a la doctora Caporale del ministerio de salud, y designar a su sucesor, López Chejade, la cartera tendrá su séptimo titular desde 2013, proporcionalmente, incluso más que los ocho nombrados por su antecesor, quince ministros del proceso, entre ellos varios médicos, un farmacéutico y tres oficiales de la FAN. Si la cosa no mejora, ¿No han pensado que debe haber otros errores graves de política y gestión, aparte de la escogencia y su intensa rotación? No bastan Barrio Adentro y sus médicos cubanos para justificarse, ni convertir algo tan serio en fiesta de disfraces. Históricamente, el socialismo mundial podía ufanarse de logros sanitarios, aquí, ni eso.

Ha trascendido que la ministra salió, por permitir la publicación de los datos sanitarios de Venezuela, según UNICEF, preocupada por la “clara evidencia de la crisis”. Para el Gobierno, el problema no son los problemas, sino que se sepan. El boletín epidemiológico del ministerio ha sido muy irregular, los datos se esconden o se ignoran. Si no se sabe lo que pasa ¿Cómo enfrentarlo?

Hoy sabemos, por ejemplo, que entre 2015 y 2016, aumentó en un tercio el número de niños que mueren antes del año, y en 64% las mujeres que pierden la vida durante el embarazo o en los cuarenta y dos días posteriores al parto. Y que la malaria subió en más del 70%, pero también son más frecuentes los casos de diarreas, tosferina, neumonía, VIH y sarampión.

Sufrimos la escasez de medicamentos que afecta a enfermos crónicos y a los tratamientos que prescriben los médicos, cuyas recetas deben tener varias opciones, a ver cuál se consigue. Que fallan los laboratorios por falta de reactivos y mucho más.

¿Qué tiene que ver la “constituyente” que inventaron con esta crisis humanitaria? Nada. Solo el poder les interesa. ¿Y dudan, de verdad, por qué protesta la gente?

 

Ramón Guillermo Aveledo

 

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