Mako:La hermosa princesa que desafió las reglas del imperio

 Mako:La hermosa princesa que desafió las reglas del imperio

 

Érase una vez una princesa asiática muy hermosa que decidió renunciar a sus derechos dentro de la familia real para contraer matrimonio con un plebeyo. Sí, parece una historia trillada, un cuento escrito por alguien que tiene a Disney como principal inspiración, pero no. Es una historial real, del siglo XXI, una historia de este mes, de ayer mismo.

 

Es como una versión de La Cenicienta, donde el príncipe pierde su derecho al trono por casarse con ella. Solo que en este caso, no es príncipe, sino princesa; no es cenicienta, sino ceniciento.

La Princesa Mako, de 25 años, primera nieta del embajador Akihito de Japón, se comprometió recientemente con un Kei Komuro, un abogado que fue su compañero en la Universidad Cristiana de Tokio.

Para cualquiera esto sería algo natural: mucha gente casada se conoció durante los años universitarios.

Pero no en la familia real japonesa en donde la mujer no puede casarse con un “plebeyo”. Esto, por supuesto, ha sido todo un escándalo dentro del país asiático.

Amor en Tiempos del Menguante Imperio Nipón
Todo esto parece salir de un cuento de hadas, pero es bastante real. La princesa se comprometió con Komuro, un joven también de 25 años que trabaja para un bufete de abogados, tras haberse conocido cinco años atrás en la Universidad Cristiana Internacional.

 

Sus padres, el principie Akishino y su esposa, Kiko, aceptaron la unión, según informo la Casa Real. Sin embargo, esta historia de amor pareciera no llegar en el mejor de los momentos para el legendario Imperio japonés: una mujer no puede casarse con alguien fuera de la realeza, y, de igual manera, ninguna mujer puede asumir el trono, solo hombres. Aquella que lo hiciere, le sería revocado su estatus dentro de la realeza.

Decadencia del Imperio Japonés
A pesar de que el anuncio del compromiso fue bien visto por ambos padres de la joven princesa de 25 años, llega en un momento crucial e histórico en el imperio: Por primera vez en 200 años el emperador Akihito será abdicado -por motivos de salud-, petición que el mismo Emperador hizo y que empezará a tramitarse una vez el Gobierno la apruebe.

La abdicación del Emperador y la boda de la princesa Mako dejan en evidencia la decadencia del emblemático imperio japonés, cada vez perdiendo más miembros y con opciones más reducidas en cuanto a dejar legado, herencia y linaje.

 

Tras el casamiento de la princesa, los miembros de la familia real se reducirían a 18, de las que 13 son mujeres.
Todo este proceso ha abierto un viejo debate en Japón, aquel que exhibe la cuestión de si una mujer debe o no asumir el trono. De acuerdo con una encuesta divulgada este mes, el 86% de la población está de acuerdo con que las mujeres puedan acceder al trono.

Ley Sálica en Japón
Es sorprendente cómo los términos reales “príncipe”, “princesa”, o “plebeyo” siguen siendo vigentes dentro de ciertas culturas; y estamos hablando de una de las culturas más ancestrales dentro de una de las potencias mundiales más grandes: Japón.

 

Cortesía El País
Más sorprendente es que, pese a los esfuerzos en el mundo entero por dotar a la mujer de equidad en una sociedad global que por muchos siglos fue machista, aún haya espacios en donde estos avances sociales no han sido tomados en cuenta. En la monarquía nipona, debido a la Ley sálica, solo los hombres pueden acceder al Trono del Crisantemo, las mujeres no, lo que reduce las posibilidades de sucesión

 

La dinastía monárquica japonesa es la más antigua del mundo, lo que es definitivamente una gran responsabilidad, y un enorme peso.

Actualmente la realeza consta de 19 miembros de los cuales solo 4 son hombres: El emperador Akihito, de 83 años, el príncipe heredero Naruhito, de 57, su hermano, el príncipe Akishino, de 51, y el príncipe Hisahito, de 10 años y hermano de Mako.

Responsabilidades claves a temprana edad
Con una ley tan anticuada y una familia real cuya herencia peligra, solo hay una persona capaz de mantener el legado: El pequeño Hisahito.

El príncipe heredero y su hermano sobrepasan los 50 años, mientras que Hisahito solo tiene 10, lo que lo convierte automáticamente en el indicado para “salvar” la línea de sangre real.

Esto significa que si la esposa de Hisahito no pudiese tener hijos, o incluso, si el principe ni siquiera decidiera casarse, el linaje real más antiguo del mundo se perdería. Mucha responsabilidad para un niño.

 

Glovbovisión

 

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