Científicos vuelven a detectar ondas gravitacionales

Científicos vuelven a detectar ondas gravitacionales

Una tercera detención de ondas gravitacionales ha sido detectada, ondulaciones en el tejido espacio-tiempo, así lo anunció la colaboración internacional LIGO (Laser Interferometer Gravitational-wave Observatory). En las dos detenciones de ondas gravitacionales anteriores se determinó que tuvieron su origen a partir de la fusión de dos lejanos agujeros negros que formaron otro más grande. Se trata del agujero negro, surgido de la colisión tiene una masa equivalente a 49 veces la del Sol, lo cual lo sitúa justo entre las masas de los dos agujeros negros detectados previamente por LIGO, que eran de 62 y 21 masas solares, respectivamente. David Shoemaker, vocero de LIGO, donde trabajan más de 1.000 científicos, esta nueva detención confirma a existencia de agujeros negros estelares con más de 20 masas solares. Explicó que son objetos que se desconocían su existencia, hasta que LIGO los encontró. Aunque es difícil estudiar el origen de algo que aconteció hace miles de millones de años luz en el planeta, los investigadores de las colaboraciones LIGO y la europea Virgo trabajan para ordenar todas las piezas que van encontrando. Esta nueva detección ocurrió durante trabajos de observación de LIGO, que empezó el 30 de noviembre de 2016 y se prolongará hasta el verano.

LIGO es una colaboración científica que cuenta con miembros repartidos por todo el mundo. Las observaciones se llevan a cabo por medio de dos detectores situados a más de 3.000 km de distancia. Uno de ellos está en Hanford, en el estado de Washington, al noroeste de Estados Unidos, y el otro en Livingston (Louisiana), en el sureste.

La última detección es la más lejana de las tres realizadas hasta ahora, ya que se encuentra a casi 3.000 millones de años luz de distancia, frente a los 1.300 y los 1.400 millones de años luz de las dos detecciones anteriores.

La nueva investigación también proporcionan daros sobre las direcciones de giros de los agujeros negros. A medida que los dos agujeros negros se enroscan en espiral el uno alrededor del otro, giran también sobre sus propios ejes, igual que harían un par de patinadores sobre hielo girando individualmente, al mismo tiempo que también evolucionan el uno alrededor del otro.

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