La tiranía de la casta madurista

La tiranía de la casta madurista

En su deseo de eternizarse en el poder, Maduro huye hacia adelante, o eso cree, montado sobre una falsa constituyente rechazada por la mayoría de los venezolanos.

Todo el proceso es ilegal porque evitó lo principal, violando la Constitución: la consulta obligada al pueblo. Por el contrario, casi ocho millones de venezolanos se manifestaron claramente el 16 de julio: No quieren la falsa constituyente de Maduro.

La propuesta de Maduro no es una constituyente entre otras cosas porque no promueve el debate ni la búsqueda de consenso ni respeta la libertad de pensamiento basado en el principio del pluralismo político que consagra la Constitución en el artículo 2. 

Una constituyente no puede ser para que una parte del país aplaste a la otra. Sobre todo cuando un presidente des-legitimado y en minoría se aferra al poder violando sistemáticamente los derechos humanos.

El autócrata se contradice al manifestar que la salida es electoral - para tratar de legitimar su fraude constituyente - y al mismo tiempo impide la realización del Referendo Revocatorio y las elecciones regionales en 2016 y las municipales este año, violando una vez más la Constitución, las leyes y el cronograma electoral.

Aunque tratara de consolidar la dictadura a través de una incontrolable asamblea constituyente ilegal e ilegítima de 545 miembros, Maduro no va a poder solucionar ninguno de los graves problemas que agobian a los venezolanos: el desabastecimiento de alimentos y medicinas, la hiperinflación, la inseguridad personal y jurídica, el colapso de los servicios públicos, la destrucción del aparato productivo y el desempleo, la emigración masiva del talento venezolano y, por el contrario, con toda seguridad empeorará la situación de los derechos humanos disminuyendo aún más las libertades e incrementando el control indebido sobre los otros poderes públicos así como la lista de las víctimas de la represión y los presos políticos.

Se equivoca Maduro si cree que con su falsa constituyente acallará la protesta ciudadana: solo provocará más violencia y caos.

La salida a esta grave crisis es sencilla: dejar que el pueblo de Venezuela vote libremente en un proceso realmente democrático, llámese elecciones generales, presidenciales o una verdadera constituyente.

Si Maduro y la élite militar y civil que lo sostiene en el poder están tan seguros de representar la voluntad del pueblo ¿Cuál es el miedo a medirse en unas verdaderas elecciones?

Carlos Tablante

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