Esperanza de cambio

Esperanza de cambio

En la homilía del Domingo de Resurrección, día de esperanza, el más trascendente del calendario cristiano, pidió el Papa Francisco por el fin de la guerra en Siria, la reconciliación en Tierra Santa y “una vía justa, pacífica y humana” para salir de la crisis que “oprime” al pueblo venezolano. Crisis “política y humanitaria”, dijo el Pontífice, que los venezolanos de todos los sectores y todas las regiones sufrimos, que el mundo entero sigue, pero que el gobierno de nuestro país no reconoce, y más grave todavía, una crisis que ha sido causada por sus decisiones y por sus indecisiones, por su empeño terco en sostener unas políticas que ni aquí ni en ninguna parte han servido.

Donde quiera que uno va le preguntan ¿Cómo es posible que un país con tanta riqueza haya llegado a esa situación? La verdad es que nuestros problemas como sociedad no comenzaron en 1998, muchas asignaturas pendientes teníamos ya entonces. Pero transcurridos casi veinte años, habiendo tenido tantísimo poder el régimen y habiendo dispuesto de recursos incomparables con los habidos en toda la historia precedente, no es fácil comprender cómo nuestro nivel de vida ha caído tan bajo.

La verdad es que las políticas oficiales nos han metido en este hueco. No hay propaganda que pueda desmentir que hay escasez porque se destruyó la producción nacional y aumentó la dependencia de las importaciones y ahora no hay dólares para traerlas, porque los consumieron el despilfarro, el endeudamiento y la corrupción. Por esos mismos lados del disparate económico, están las causas de la hiperinflación que ha disuelto el valor de un bolívar que se volvía nada, mientras desde el poder se acababa con la autonomía del Banco Central. La delincuencia crece por varios factores, pero el principal es la impunidad. Impunidad que, sumada a la arbitrariedad, la ilegalidad reinante y el desprecio a los límites constitucionales, se traducen en mala reputación para el gobierno y para nuestro país. Sus consecuencias son la desconfianza, la desinversión y, además, las sanciones. Así ¿Cómo van a crearse nuevos empleos?

Para cambiar esto, como es urgentemente necesario, hay que cambiar el gobierno. Para eso, hacen falta elecciones legítimas, confiables, en las que el pueblo vote y decida. Es lo que reclama la mayoría, quienes no nos conformamos con simulacros para que sigan la crisis y sus creadores.

Estamos en días de esperanza. El cambio es la esperanza.

 

|| Ramón Guillermo Aveledo

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