La Cumbre de Lima

La Cumbre de Lima

Hay esperanzas de que esta no haya sido una Cumbre de las Américas más. Por primera vez en más de una década, la reunión que este año se celebró en Perú, emitió un documento concreto orientado a la acción. Luego de ocho meses de trabajo conjunto de 30 países, se publica “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.  El acuerdo comprende pasos concretos en temas vitales como la transparencia en la ejecución de obras públicas y compras gubernamentales, el rol del sector privado en la prevención de sobornos, el intercambio de información entre los sectores bancario y judicial, la cooperación entre fiscalías para la recuperación de los activos robados a las naciones y el financiamiento de los partidos, para enfrentar la corrupción que está empobreciendo a nuestros países.

Para los venezolanos no es difícil entender este tema. La crisis humanitaria que padecemos evidencia con contundencia el impacto de la corrupción en la violación sistemática tanto de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (Desca), como también del derecho a la vida, la información, la libertad de expresión y los derechos políticos. Su efecto devastador está asociado a la pobreza, desigualdad, escasez, hiperinflación, impunidad, inseguridad y violencia. Sus peores efectos se sienten en las enfermedades y, sobre todo, en el hambre.

Las expropiaciones masivas que acabaron con la producción nacional, la corrupción en la importación de alimentos a dólar preferencial y luego también en la venta a través de los CLAP que solo llega al 6% de los ciudadanos, sumado a la hiperinflación producto de una política económica equivocada, son las principales causas del hambre. Un caso claro es el de Pudreval cuando Pdvsa-Bariven dejó pudrir 122 millones de kilos de alimentos que habían sido importados con sobreprecio y a punto de caducar.

Más recientemente, se han producido decenas de denuncias sobre irregularidades en la importación y venta de las bolsas CLAP, un guiso similar pero ahora con nuevos actores.

En Latinoamérica, sin embargo, hay señales positivas. El enjuiciamiento de los responsables del caso Odebrecht en Brasil, Perú, Ecuador y Panamá es una de ellas. Mientras tanto, en Venezuela no pasa nada a pesar de las contundentes pruebas contra Maduro presentadas por Luisa Ortega Díaz ante el TSJ en el exilio, que acordó enjuiciamiento y privativa de libertad para el mandatario. El país espera el trámite constitucional que deberá realizar la AN el próximo martes.

Carlos Tablante

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