El feminismo y la familia real sueca entran en la crisis del Nobel

El feminismo y la familia real sueca entran en la crisis del Nobel

La ministra de Cultura sueca, Alice Bah Kuhnke, ha lanzado un mensaje de apoyo a Sara Danius, miembro de la Academia Sueca y primera mujer en desempeñar la secretaría permanente, que dejó sus cargos este jueves a instancia del pleno de la institución. Junto a ella, se marchó también Katarina Frostenson, la académica que está en el ojo de huracán por las acusaciones contra su marido por abusos sexuales y filtraciones.

Frostenson, académica desde hace 26 años y miembro asociado del Comité Nobel, es la esposa del dramaturgo y fotógrafo francés acusado de abusos sexuales por 18 mujeres, Jean-Claude Arnault. En un post en su cuenta de Instagram se ve a la ministra Bah con una camisa de cuello alto con un lazo, parecido a los que suele llevar Danius. “La batalla feminista se libra todos los días, aseguró la ministra del Partido Verde al colgar la foto acompañada de un hashtag que rezaba #knytblus, palabra sueca que designa este tipo de prendas.

Otras políticas, actrices, músicas y numerosos ciudadanos anónimos se han sumado a la campaña de apoyo colgando en redes sociales fotos con blusas similares y la etiqueta knytblus, tema del momento en Twitter en Suecia.

La Academia ha elegido a un secretario temporal para intentar salir de la crisis generada por la cascada de renuncias y dimisiones (hasta cinco en los últimos días) que amenaza el procedimiento para la elección del próximo Nobel de literatura que se da a conocer en octubre y hace una segunda criba hasta reducir los candidatos hace cerca de cinco durante este mes. Anders Olsson, escritor y profesor de Literatura de 69 años, es "de manera provisional" secretario a perpetuidad tras la salida de Danius, primera mujer en ocupar este puesto desde que fue creado en 1786. “Me habría gustado seguir, pero hay otras cosas que hacer en la vida”, dijo Danius el jueves al despedirse.

Tras estas salidas, la composición de la institución se ha reducido ahora a 11 miembros en activo de un total de 18, uno menos de los 12 necesarios para tener quórum y tomar decisiones. De acuerdo con las normas actuales, la renuncia es simbólica, la pertenencia a la institución es de por vida y solo se eligen nuevos miembros cuando muere alguno.

Varios expertos han apuntado en medios suecos que podrían interpretarse de forma laxa. Además, el actual rey Carlos XVI Gustavo anunció esta semana que consideraría la necesidad de completar los estatutos. También se podría recurrir a una ley estatal para cubrir las vacantes.

Las renuncias de las dos académicas querían contentar a los dos bandos enfrentados, pero las espadas siguen en alto. Incluso la casa real tuvo que desmentir ayer categóricamente al presidente y ahora secretario Anders Olsson, que había insinuado el día anterior que el rey estaba de acuerdo con esta medida.

Los intercambios de acusaciones —el exsecretario Horace Engdahl, íntimo amigo de Arnault, llamó a Danius, la peor en la historia del cargo— dejaron a la Academia en situación límite, con llamadas al orden de la Fundación Nobel y del rey, protector de la institución.

“Fue una componenda: dos mujeres fueron sacrificadas, una contra la otra. Es una lacra que no se puede lavar. ¡Y toda esta miseria por un acosador sexual!”, ha afirmado el académico Per Wästberg.

Alberto Hernández

Deja un comentario