Cristóbal Colón, el descubridor, no era genovés

Cristóbal Colón, el descubridor, no era genovés

Esta afirmación se puede extraer de una de las informaciones publicadas en las páginas de ABC, a finales del año 1928. A menudo escuchamos que no existen las verdades absolutas, y precisamente esto quizá sea lo único que seguramente podamos afirmar de forma categórica. Por tanto, todo es cuestionable, sin dejar de reconocer que, si dedicásemos excesivo tiempo a revisarlo todo, no podríamos avanzar en el conocimiento. Hacemos esta breve introducción, dado que la mayoría de los libros de historia proclaman con segura certeza que Cristóbal Colón nació en Génova, y sin embargo, hace menos de cien años esta cuestión no era tan meridianamente clara. Es más, si algo parecía diáfano entonces, era precisamente que éste no era genovés. Una conclusión a la que llegaron cuatro personalidades de reconocido prestigio que juzgaron una serie de trabajos, los cuales trataban de demostrar el origen español del navegante.

Toda esta historia empezó con la convocatoria de un concurso por parte del diario ABC, que tenía como objetivo principal demostrar el origen español de Colón. Entre los que reivindicaban la hispanidad de Colón, destacaban sobremanera los defensores del origen gallego. Sin duda, los que más esfuerzos habían realizado por tratar de demostrar que el navegante era de ascendencia pontevedresa, pero su teoría chocaba frontalmente con los escritores italianos y con la postura de los regentes de la Academia de la Historia que se postulaban a favor del origen genovés. El director y fundador de ABC, don Torcuato Luca de Tena y Álvarez Ossorio (1861-1929) era un gran defensor y divulgador de la teoría gallega. Llegando a visitar en la parroquia de San Salvador y lugar de Porto Santo las ruinas de la casa natal del Almirante -hoy convertida en Casa Museo- en viaje privado «acompañado de su hijo don Juan Ignacio y su distinguida familia».

Por aquel entonces, Luca de Tena trató de acabar con esas disputas y decidió convocar un concurso mundial que tendría por objeto acreditar la hispanidad de Colón. A este certamen se presentaron dieciocho trabajos de ocho países diferentes. Y tras una larga espera, el fallo fue nulo. El jurado lo declaró desierto porque ninguno de ellos «ofrecen demostraciones suficientes ni se ajustan a los métodos científicos de la crítica histórica, tales como se requieren para este caso y para todos aquellos en que se trata de destruir una convicción o una afirmación generalizada». Por tanto, la iniciativa no logró su gran propósito, demostrar el origen hispano del navegante. Sin embargo, ofreció respuesta a las dos cuestiones planteadas inicialmente en las bases. A la primera de ellas: «¿Puede afirmarse que Cristóbal Colón, el descubridor del Nuevo Mundo era español?», el jurado respondió: «Ninguno de los trabajos permite afirmar que el descubridor del Nuevo Mundo era español». A la segunda pregunta: «¿Puede afirmarse que Cristófforus Columbo, nacido en Génova, e hijo de Dominicus, fue el descubridor del Nuevo Mundo?», los jueces replicaron: «Alguno de los trabajos ofrecen argumentación sólida contra la tesis de que un Cristofforus Columbo, nacido en Génova e hijo de Domenicus, haya sido descubridor del Nuevo Mundo». Esta resolución, aparece el 20 de noviembre de 1928 en la portada del diario.

Para terminar y volviendo a retomar nuestra idea inicial, respetando lo que hemos señalado, no daremos por absolutamente ciertas las conclusiones de este jurado. Es cierto que no se proclama la hispanidad de Colón, pero tampoco se reconoce su origen italiano. Por tanto, el concurso de ABC, lejos de zanjar un debate, lo avivó todavía más. No solo no aclaró cual era la cuna de Cristóbal Colón, sino que además los jueces concluyeron que, no en uno, sino en varios trabajos, quedaba demostrado que Colón no era genovés, lo que desacreditaba por completo la hipótesis más aceptada hasta ese momento y que curiosamente se ha ido asentando hasta llegar a nuestros días; sin que la historia oficial se haya encargado de diferenciar al Columbo lanero-vinatero, del Colón Descubridor.

Colón gallego

ABC publica el fallo del concurso, que quedó desierto - ABC

En la tercera década del siglo XX, la teoría que defiende el origen gallego de Cristóbal Colón alcanza su punto álgido, una conclusión a la que llegó Rafael López Torre, que ha examinado un ingente número de páginas y documentos de la época. El periodista e investigador pontevedrés fue uno de los primeros que puso el foco en esta curiosa iniciativa del diario ABC. Un concurso que tenía como objetivo demostrar la hispanidad de Cristóbal Colón. El periódico publica las bases en abril de 1927 y señala que el objetivo es «que quede esclarecido de una vez para siempre el lugar del nacimiento del gran navegante». El premio de 50.000 pesetas, tal y como figura en el primer apartado de esas bases, sería para quien lograse demostrar la «nacionalidad española de Colón». En el quinto apartado, se recogen las dos cuestiones que serían objeto de estudio, ya mencionadas, sobre el origen español e italiano del navegante, sobre las que se pronunció el Tribunal internacional. Este certamen, convocado en abril del año 1927, fue valorado por un jurado de gran prestigio, formado por Francisco Rodríguez Marín, Joao Carlos de Melo Barreto, Benito Fernández Medina y Pier París.

El resultado ya es conocido, los jueces dejaron el premio desierto, pero destacaron el interés de cuatro trabajos por sus aportaciones y su acercamiento al fin perseguido por el concurso. Sus autores resultaron ser dos firmes defensores de la tesis gallega, Prudencio Otero Sánchez (Pontevedra) y Enrique Zas y Simo (Cuba), y dos ingleses, el coronel Maxwell y W. Giles Nash. El veredicto del jurado, causó una «gran decepción», tal y como señala López Torre, quien no observó ninguna voz discordante en los días posteriores. Todos acataron la decisión del prestigioso Tribunal arbitral internacional. El diario ABC decidió destinar aquella importante cuantía de dinero a otro concurso y decidió premiar al mejor libro de historia que tendría como destino las escuelas hispanoamericanas. En este caso, el jurado galardonó un estudio de Nicolás Espinosa Cordero con su obra «Historia de España en América», en la que curiosamente defiende el origen gallego del navegante.

Prudencio Otero

Tras el fallecimiento de Celso García de la Riega en 1914, principal impulsor de la teoría que sitúa la cuna de Colón en Pontevedra, otro intelectual, Prudencio Otero Sánchez tomó el testigo del anterior y prosiguió con la difícil empresa de demostrar el origen gallego del navegante. Otero Sánchez publicó «España, patria de Colón» (1922), una obra en la que expone el resultado de sus indagaciones y en la que ratifica la tesis expuesta años atrás por García de la Riega. Como ya hemos dicho, participó en el citado concurso de ABC, e incluso a criterio del jurado, presentó uno de los trabajos de mayor interés. Otero aceptó, seguramente con resignación, el veredicto del jurado, pero no se contuvo cuatro años más tarde. Don Ángel Altolaguirre, miembro de la Real Academia de la Historia, había publicado un trabajo titulado «Algunos documentos inéditos relativos a don Cristóbal Colón y su familia», en el que defendía el origen italiano de Colón y que fue recogido por el Boletín de la Academia de la Historia (1929).

El autor gallego lee en las páginas de ABC que Altolaguirre le había enviado su artículo al alcalde de Génova y, tras conocer la noticia, decide dirigirle una carta abierta que fue publicada por varios periódicos de la época en junio de 1932. En ella, Don Prudencio le reprocha al académico que siga defendiendo el origen genovés de Colón y le recuerda que «el Tribunal internacional, promovido por ABC, el cual declaró terminantemente que el Almirante Cristóbal Colón, descubridor de las Indias Occidentales, no había sido Genovés…», Otero Sánchez estaba demandando una vieja reivindicación. Desde el año 1917 y a través de canales diversos, llegando el asunto al Congreso de los Diputados en 1922, (ABC 16-10-2016), en donde se había solicitado la presencia de académicos en Pontevedra para el estudio de la documentación que sustentaría la tesis gallega. La Comisión llegó a constituirse y solicitó que le fuese enviada la documentación; sin embargo nunca aceptó desplazarse a la ciudad gallega; y desde la distancia se creó la destrucción del posible origen gallego, que a día de hoy constituye una prometedora realidad. (Carlos Gegúndez López / ABC)

 

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