Las obras maestras de la pintura que inspiraron al cine

Las obras maestras de la pintura que inspiraron al cine

Los cuadros cobran vida en el cine, se mueven, cambian su composición. El cine y el arte siempre han ido de la mano. Solo hay que ver cómo, a través de sus obras, ilustres artistas como Van Gogh, Picasso o Leonardo Da Vinci han servido de fuente de inspiración para muchos cineastas a la hora de crear historias y llevarlas a la gran pantalla.

Clásicos de la ficción como «Psicosis» o «El Exorcista» están llenos de referencias artísticas. Hay que saber que la influencia de la pintura en el cine se manifiesta de formas muy diversas. Hay cineastas que se dejan llevar por la composición, la luz y los colores de una obra de arte para iluminar y dar forma a una escena. Pero hay otros que incluso llegan a dar movimiento a aquellos cuadros que les han inspirado de algún modo a lo largo de su vida y como forma de admiración los acaban insertando en sus cintas, reproduciéndolos prácticamente a la perfección. Posterlounge, tienda online especializada en decoración para la pared, ha hecho una selección de algunos cuadros de famosos pintores que han sido tomados de modelo a lo largo de la historia del cine y que además pueden comprarse en la plataforma.

«La última cena», de Leonardo Da Vinci

«La última cena» (1495 – 1498) de Leonardo da Vinci. Esta obra maestra del Renacimiento ha sido reproducida en repetidas ocasiones en la gran pantalla. El cineasta español Luis Buñuel la tomó como referencia para componer la última cena de los mendigos, una de las escenas más famosas de su película «Viridiana» (1961). En ella, Buñuel colocó a parte del elenco en un encuadre que calcaba a la perfección la pintura de Da Vinci. Lo mismo ocurría en «M.A.S.H» (1970) del director Robert Altman, cuando en una de las escenas los personajes aparecen reunidos en torno a una mesa en lo que es una fiel representación de la Santa cena. Otros directores como Zack Snyder en su película «Watchmen» (2009) y Paul Thomas Anderson en «Puro Vicio» (2015) también se tomaron la licencia de poder hacer su propia interpretación de «La última cena».

Arriba, la réplica de «La última cena» de Buñuel en «Viridiana». Debajo, el original de Leonardo da Vinci - ABC

«Napoleón cruzando los Alpes», de Jacques-Louis David

Dar vida a un cuadro en la gran pantalla y transmitir las mismas emociones que el lienzo es una tarea complicada. La directora Sofía Coppola lo consigue en su largometraje «María Antonieta» (2006), cuando en una de las escenas de batalla pone a uno de los actores sobre un caballo dejándose inspirar por el famoso retrato ecuestre que Jacques-Louis David hizo del cruce de los Alpes de Napoleón y su ejército en 1800. En este se puede ver a Bonaparte triunfante cabalgando sobre su caballo que justo está relinchando y erguido sobre sus patas traseras. Coppola recreó la misma escena en su película utilizando incluso una vestimenta muy similar a la que lucía Napoleón en el retrato.

A la izquierda, el Napoleón de David. A la derecha, el de Sofía Coppola - ABC

«La Casa junto a la vía del tren», de Edward Hopper

Si uno se para a observar esta obra, es muy posible que se le venga a la cabeza la película de «Psicosis» (1960). Y es que Alfred Hitchcock se inspiró en ella para crear la casa de su protagonista Norman Bates. El cineasta modeló e hizo realidad la misteriosa edificación de estilo victoriano que dibujó Hopper en 1925. Además fue el escenario elegido para el film dramático «Días del cielo» (1978) del director Terrence Malick y hay quienes apuntan que también se transformó en Reata, la gran mansión de la familia Benedict, en la película «Gigante» (1959) de George Stevens, donde apareció por última vez el actor James Dean antes de su muerte.

A la izquierda, el cuadro de Hopper. A la derecha, la casa de «Psicosis» - ABC

«La vocación de San Mateo», de Caravaggio

Martin Scorsese siempre ha confesado que el arte de Caravaggio le ha ayudado a jugar con la composición y la iluminación en sus películas. El pintor italiano fue el maestro de la oscuridad con un increíble dominio de la técnica de los claroscuros y ello despertó la admiración del cineasta por su arte, sirviéndole de inspiración a la hora de ambientar sus cintas con esos juegos de luces tenues y las penumbras. Por ejemplo, Scorsese ha admitido que la secuencia del bar en su película «Malas calles» (1973) fue un homenaje a la obra «La vocación de San Mateo» de Caravaggio. Pero también ha utilizado como modelo otros de sus lienzos como el de «San Juan Bautista» para componer escenas de películas como «Taxi driver» (1976).

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Alberto Hernández

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