Terrorismo de Estado

Terrorismo de Estado

Desde que fueron electos los integrantes de la AN por 14 millones de votos, esa legítima representación ha sufrido el acecho del terrorismo de Estado.

Siendo el Poder Legislativo el más representativo de la soberanía popular, ha sido sometido de manera sistemática a todo tipo de ataques para anular sus competencias legislativas y de control.

La falsa asamblea constituyente y el fraudulento TSJ han sido las armas utilizadas por el autócrata Maduro para intentar anular al verdadero poder popular, la AN. Se viola el fuero parlamentario, consagrado en la Constitución. Se les arrebata a los diputados su documento de identidad (pasaporte), se les eliminan sueldos y dietas para obstaculizar su labor, se desconocen sus decisiones e incluso, un indigno oficial de la GNB es ascendido después de agredir al presidente de la AN y de apoyar el ingreso al palacio legislativo de colectivos oficialistas armados que atacaron a los parlamentarios poniendo en riesgo sus vidas.

El terrorismo de Estado ha sido la característica del régimen para perseguir y anular a la disidencia, utilizando la siembra de pruebas falsas y la manipulación de expedientes para encarcelar y torturar.

Como hemos dicho, condenamos la violencia venga de donde venga. Atrincherarnos en posiciones extremas y antagónicas en las que una parte del país quiere aplastar a la otra, nos aleja aún más de la salida lo menos traumática posible deseada.

Maduro convierte una chapuza terrorista que rechazamos en una nueva excusa para reprimir y encarcelar a sus opositores. Los objetivos, por ahora, son los diputados Juan Requesens y Julio Borges, sometidos a una cruel represión. Las acusaciones de un régimen mentiroso no tienen credibilidad. Como ha dicho el secretario general de la OEA, hace falta una investigación seria e independiente, ajena a las manipulaciones del autócrata Maduro.

Los peores remedios frente al terrorismo de Estado son el aventurerismo y la violencia.

Debemos aumentar la presión social interna y de la comunidad internacional con una conducción opositora unida cuyo principal objetivo sea la salida urgente de Maduro como principal responsable de la tragedia que vivimos.  

Finalmente, repudiamos el espectáculo de terror promovido por los esbirros del régimen en contra el diputado Juan Requesens. Michell Bachelet, actual Alta Comisionada para los DDHH de la ONU, debería intervenir para el cese inmediato de las torturas a los presos políticos de Venezuela.

 

 

|| Carlos Tablante

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