¿Para qué?

¿Para qué?

¿Para qué hay gobierno? Podría explicarse de distintos modos, con acentos discursivos o ideológicos incluso contradictorios, pero básicamente, para procurar que la gente se sienta tranquila, segura y pueda trabajar y mejorar su nivel de vida y el de su familia.

¿Y la libertad? Me preguntará alguno con razón, porque la libertad es esencial. Alguien dirá “Depende de qué libertad hablamos”. Hay quienes para sentirse libres necesitan más y otros menos. Algunas ideas del poder, con el argumento de garantizar prioritariamente la seguridad o la justicia social, nos piden prestada la libertad con la promesa de devolvérnosla. Claro que no siempre lo hacen tan claramente. O nos la quitan y punto, o nos la piden de una o disimuladamente, nos van sacando pedacitos de libertad a cambio de tal o cual ventajita. Nos cambian con todos los derechos, por espejitos y cuentas de colores. La piden prestada. No es que nos la quiten para siempre. Lo que pasa es que tan preocupados están por su prioridad que se olvidan de la promesa. También que, al rato, ya la prioridad no es la seguridad ni la justicia, sino el poder en sí mismo y la necesidad de cuidarse de los riesgos, para ellos, de no tenerlo más.

Esa discusión no me es indiferente. No soy imparcial en ella. Como oí hace años, puestos a escoger entre la libertad y el pan, escogemos la libertad, para seguir luchando por el pan. Pero es otro aspecto el que me ocupa hoy. Volvamos al comienzo. Hay gobierno para ayudar a las personas a que vivan y vivan bien.

Aquí ¿Cuántos venezolanos viven bien? ¿Cuántos se sienten seguros en la calle, en el trabajo y aún en su propia casa? ¿A cuántos su ingreso les alcanza para lo necesario? No hablemos de lujos, halemos de lo indispensable. La versión oficial es que estamos mejor que nunca y que estaríamos muchísimo mejor si no fuera por culpa de la “guerra económica”, los Estados Unidos y otras maniobras internacionales. Incluso a la oposición la culpan y es curioso, porque a los extranjeros les dicen que ya no les preocupa la oposición, que no existe, y en la propaganda a los venezolanos nos dicen que son unos traidores y enemigos del pueblo.

Que eso no lo cree nadie se ve en el gentío que se ha ido, los que se quieren ir y en que nadie quiere venir. Se nota en las fronteras y en los aeropuertos ¿O no?

Si el gobierno no puede, no quiere o no sabe lograr que los venezolanos vivamos mejor ¿Para qué gobierna?   Si conoce a uno del grupito poderoso, pregúntele.

 

|| Ramón Guillermo Aveledo

Deja un comentario