La temporada de lluvias de este año ha sido la más intensa en 35 años, situación que ha obstaculizado el desarrollo agrícola en varias regiones del país.
Osman Quero, presidente de Fedeagro, explicó que el exceso de precipitaciones impidió el establecimiento normal de la siembra de maíz, lo que reduce drásticamente la oferta de este rubro esencial.
De acuerdo a las cifras gremiales, el maíz blanco apenas alcanza el 42 % del consumo nacional, mientras que el amarillo llega al 37 %. “Estamos muy por debajo de lo necesario para garantizar el abastecimiento”, advirtió Quero.
El dirigente detalló que ya a finales de julio las lluvias superaban los dos mil milímetros, registro que normalmente se alcanza al cerrar el año. Este fenómeno afectó de manera especial a los estados Apure, Barinas, Portuguesa y Cojedes, donde se vieron limitadas las siembras. En Guárico, en cambio, los suelos permitieron un mejor desempeño.
En cuanto a las hortalizas, las precipitaciones también golpearon el eje andino, donde se desplomaron 17 puentes y varias comunidades quedaron parcialmente aisladas. Sin embargo, Quero aseguró que, pese a los daños, la producción de verduras y hortalizas no representa un riesgo inmediato para el suministro nacional.