El Teletrabajo: ¿Libertad o esclavitud para los empleados?

El Teletrabajo: ¿Libertad o esclavitud para los empleados?

|| Rodolfo Gamarra
|| Fotos Cortesía

En Venezuela se trabaja en la redacción de un marco legal que beneficie a todas las partes  

La pandemia trajo consigo muchos cambios a escala mundial. El teletrabajo es parte de la nueva realidad que se vive en muchos países, ya que el distanciamiento social llevó al confinamiento, pero había que seguir generando ingresos.

Venezuela no escapa de esta modalidad de trabajo que cada vez se hace más real y factible para las pequeñas y medianas empresas, pero su auge exige una ley o normativa que beneficie tanto a trabajadores como a empleados. 

Eduardo Piñate, ministro del Trabajo, señaló hace unas semanas que se ha planteado un conjunto de estrategias para garantizar que el teletrabajo no se vuelva una forma de evadir los compromisos contractuales por parte de las empresas, y garantizar los plenos derechos de los trabajadores.

La Asamblea Nacional tiene incluida en su agenda para este 2021 debatir una ley que se ajuste a esta nueva modalidad. Entre otros temas los más importantes a abordar son los horarios, el salario, la conectividad y la organización.

 

LAS CONSECUENCIAS

La doctora María Donut sostiene que el estrés producto del aislamiento laboral puede generar aspectos psicológicos negativos. “La comunicación cara a cara nos hace más resistentes a los efectos del estrés a largo plazo. La comunicación personal y empática con otros trabajadores es importante para mantener un nivel adecuado de salud mental, a pesar del aislamiento”.

Según la especialista, la distancia que genera el trabajo remoto provoca adormecimiento de los músculos y hace más difícil encontrar reforzamientos positivos consecuentes de la interacción social. Todo esto puede acarrear problemas de ansiedad y depresión.

 

TESTIMONIOS REALES

Ana María Gutiérrez, era empleada en una empresa transnacional que presta servicios de administración de páginas web y redes sociales. Su trabajo era llevar varias cuentas de distintos clientes, estas tienen que actualizarse a diario y requiere de gran esfuerzo y dedicación.

Al principio le asignaron seis cuentas que ella podía manejar, aunque poco tiempo después duplicaron la cifra y por ende el número de horas que tenía que dedicar para su mantenimiento. Luego comenzaron las presiones para exigir más tiempo por parte de los empleadores, incluso con amenazas de despido y siempre obligándola a trabajar más horas.

María cuenta que la presión era tal que comenzó a sufrir de migraña y de problemas nerviosos, asociados al estrés laboral. Sin tiempo para sí misma, dependía de otras personas para poder alimentarse y atender sus necesidades domésticas más elementales.

Podía trabajar hasta 10 horas continuas con apenas 10 minutos de descanso, para pedir un día libre tenía que hacerlo con tres días de antelación y con la exigencia de que tenía que estar disponible las 24 horas.

Confesó que la necesidad económica la llevó a tolerar lo que considera fue un maltrato psicológico por parte de sus empleadores “que se aprovechaban de la necesidad” para recargarla de asignaciones. Al final tuvo que renunciar para poder atender sus problemas de salud.

Así como en el caso de María, hay cientos de testimonios en los que el común denominador es el irrespeto de los horarios por parte de los empleadores.

Por ejemplo, José Prieto, trabajó hasta hace algunos días en una empresa dedicada al ramo de las encomiendas. “Empecé en este trabajo con el propósito de tener libertad económica y poder ir a mi propio ritmo, pero me cansé mucho más y no tengo tiempo para mí”.

José comenta que la empresa se expandía pero no contrataba nuevo personal y comenzó a exigirle que trabajara de manera presencial en las oficinas que se localizan en Caracas. Pensaba que se normalizaría su situación y tendría horario regular, aunque la sorpresa fue que tenía que cumplir con lo asignado en la empresa y seguir atendiendo a los clientes en línea.

La verdad le habían duplicado el trabajo, cuando no estaba presencial tenía que estar pendiente del computador. Al final las presiones hicieron mella en su estado de salud, problemas en la columna, entre otras secuelas. Igual que el caso anterior también tuvo que renunciar.

 

EL RETO POR VENIR  

Según algunos analistas, las empresas tendrán como tarea actualizar sus plataformas a las nuevas exigencias y ofrecer a sus trabajadores las condiciones de conectividad necesarias para poder desarrollar sus funciones. Sostienen que los empleadores deberán garantizar los gastos de conexión e incluirlos como parte de sus costos de producción.

Por su parte, el trabajador ahora se encuentra en un terreno inexplorado para la mayoría, sin un ambiente laboral físico que se adecue a las funciones a ejercer.

Los expertos en el área laboral insisten en que lo primero a considerar son las dificultades técnicas, ya que la disposición de los recursos tecnológicos es importante, así como organizar el tiempo y tener que equilibrar las tareas domésticas que antes se quedaban en casa y ahora se mezclan con la jornada laboral.

 

“Adaptarnos al encierro ha sido la parte más difícil del trabajo remoto”. Dra. María Donut

 

Tantas horas frente al computador requiere de posturas correctas

 

 

 

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