Expertos recomiendan cañicultura ecológica

Expertos recomiendan cañicultura ecológica

|| Saraí Dávila
|| Foto Cortesía

La quema de los cañaverales genera efectos negativos en la salud de los residentes cercanos

Ante las consecuencias que conlleva el proceso de la cañicultura tradicional que implica la quema de grandes extensiones de terreno al año, el ecologista y director de Sembramos Todos, Enrique García, recomendó un proceso más ecológico que evite los resultados negativos que se puedan presentar.

“La quema de caña de azúcar afecta no solo a los residentes cercanos sino a la biodiversidad, todo lo que está cerca de allí termina por afectarse”, resaltó sobre el proceso de incendiar la caña para luego cortarla.

La principal recomendación es que el corte se haga sin encender fuego a los sembradíos, además de que los desechos pueden ser utilizados para forraje o composta. Asimismo, recomendó que el dañino sistema sea penado por la ley.

Consecuencias de quemar la caña de azúcar

Explicó que al incendiar cualquier tipo de vegetación se emiten químicos que afectan el medio ambiente y además quedan partículas en el aire que afectan la salud de las personas.

El experto mencionó algunos de los problemas de salud que son producidos por las partículas que pueden ser tan pequeñas, que el sistema respiratorio no puede filtrar y pasan al sistema sanguíneo.

“Está la posibilidad de que se produzcan accidentes cerebrovasculares, demencia, infartos, conjuntivitis, rinitis alérgica y afecciones de la garganta”, enfatizó.

El ecologista comentó que el cañicultor quema para simplificar el proceso, pero aseguró que el suelo se empobrece y se necesita gastar más dinero para comprar fertilizantes artificiales costosos que resultan contaminantes.

Viejas costumbres

García resaltó que de quemar la caña como parte del proceso para hacer el azúcar es muy antigua y es difícil que los cañicultores desistan de la práctica, pues representa un costo menor por ahorro de tiempo y de trabajo.

Recordó que según un estudio que aproximadamente el 20% de la caña de azúcar se corta sin quemar, mientras que el resto se incendia y luego se recoge.

Afirmó que la principal excusa por parte de las empresas procesadoras es que en los sembradíos hay mucha presencia de ratones, serpientes y alacranes, pero que queda descartada pues cada vez hay menos animales peligrosos.

Resaltó que hasta los momentos el Gobierno no ha tomado ningún tipo de medida para evitar o desestimar el uso de la quema de los cañaverales, lo que genera consternación.

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