El valor de una buena referencia

El valor de una buena referencia

El venezolano, en líneas generales, es un buen pagador de sus obligaciones. Eso es lo que se desprende del más reciente informe de ICG Consultores, según el cual los indicadores de morosidad de la banca venezolana se encuentran entre los más bajos de América Latina.

Lo que este dato refleja es que los venezolanos están cumpliendo sin mayores retrasos con los pagos de sus créditos sin mora. 

Un crédito se considera moroso cuando se ha producido un retraso de más de tres meses en el pago de la deuda, la cual incluye amortización de capital y pago de intereses por parte del cliente. Por ello, un bajo índice de morosidad se interpreta como un síntoma de buena salud tanto de las empresas y las familias que adquieren créditos, como del propio sistema bancario. 

La experiencia de pago de las personas naturales es my buena y esos resultados son válidos, además  para el sector de las empresas, industrias, comercios y sectores de servicios, que representan buena parte del universo que se financia por medio de la banca, sino también para el cada vez más amplio número de venezolanos que recurren al microcrédito por medio de las diferentes opciones de banca popular o comunitaria. En estos sectores populares se registran niveles de morosidad tan o más bajos que los de la banca universal o comercial. 

La noticia es positiva, porque con índices tan bajos de morosidad se estimula el crédito en general y, por tanto, se vigorizan la productividad y el crecimiento económico. Solemos dar recomendaciones acerca de cómo manejar asertivamente el crédito y cómo servirnos del financiamiento de la manera más efectiva. Casi siempre, este tipo de recomendación tiene mucho que ver con el pago puntual de las cuotas para evitar los recargos con intereses moratorios, para lo cual hay que estar atento a las fechas de facturación, de corte y de pago. Sin embargo vemos, a la luz de las cifras que pública Sudeban, que los venezolanos están más que al día con sus obligaciones. 

Así que, una vez aprendida esta lección, es bueno recordar además que el buen crédito es una cualidad que se va construyendo y haciendo más firme con el tiempo, y puede llegar a convertirse en una muy poderosa herramienta de superación tanto en los negocios como en lo personal. Mantenerse al día con los pagos y cumplir con los créditos ayuda a construir un historial que servirá más adelante, no sólo para tener acceso a nuevos créditos, sino para obtener buenas referencias comerciales que abren puertas en muchos ámbitos, no sólo en el bancario.

Por ejemplo, será más fácil contratar seguros si se tiene un buen historial. Hay empresas en los sectores de la construcción, venta de vehículos o en el propio comercio al detal, que ofrecen financiamiento para adquirir sus productos, para lo que exigen buenas referencias. En el comercio electrónico es indispensable contar con tarjetas de crédito confiables. Lo más importante de todo: disponer de buena reputación crediticia es el mejor aval cuando se presentan las situaciones de emergencia. 

 

Retenga a sus clientes

Me escribe un microempresario y me pide que mencione algunas recomendaciones para captar y, sobre todo, retener a un cliente 

Lo primero que debo decirles, y este consejo es válido para cualquier tipo de negocio: banco, posada o franquicia, es que es tanto o más importante retener a un cliente que captar a uno nuevo. 

Las dos cosas tienen su importancia, pero no tiene sentido gastar dinero y energía buscando nuevos clientes si luego usted no está en condiciones de retenerlos y de construir una relación a largo plazo. 

Muchas empresas tienen importantes planes de búsqueda de clientes, pero fallan los estudios sobre cuántas de esas nuevas relaciones se mantienen en el tiempo. 

¿Qué debo hacer para tener un cliente satisfecho? En primer lugar, entender al cliente. Las necesidades de las personas cambian, y resulta de vital importancia entender sus motivaciones. 

Cuanto mejor se conozca a los actuales y potenciales clientes, más posibilidades se tienen de adaptarse al mercado y a los cambios que en éste se producen. 

Invertir de forma inteligente. No es el momento de dejar de invertir sino de hacerlo de forma inteligente y estudiar bien qué productos, mensajes y qué medios elegir. Invertir, por ejemplo, en ventas cruzadas, así como a incrementar la satisfacción del usuario y las ventas en general. 

En conclusión, es de suma importancia que a la vez que una empresa busque nuevos clientes haga los mayores esfuerzos por venderle más productos a ese mismo cliente. 

Piense en un banco: una persona que tiene por ejemplo sólo uno o dos productos, puede cambiarse con relativa facilidad de institución al menor problema u oferta del mercado. Si ese mismo cliente tiene tres o más productos la retención aumenta, ya que el cambio es más traumático. 

Rentabilizar las relaciones existentes es tanto o más importante que buscar nuevos clientes. También hay que analizar la información que deja un cliente a través de la web o una encuesta: saber el consumo que hace de nuestros productos y servicios o la respuesta que ha tenido frente a nuestras campañas es fundamental para ofrecer un diálogo continuo. 

 

Inflación y salarios 

Una definición sencilla de la inflación es la pérdida del poder adquisitivo de la moneda. La inflación es un gran enemigo a vencer, nos impacta a todos y en especial a los más pobres.

El mejor aumento de salario es vencer a la inflación, caso contrario, ocurre un círculo vicioso entre precios y salarios. 

En Gaceta Oficial se fijó un aumento del salario mínimo nacional mensual obligatorio en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela para los trabajadores y las trabajadoras que presten servicios en los sectores público y privado, del treinta por ciento (60%), a partir del 1° de mayo de 2017, (Bs. 65.021,04)  y se ajustó el pago del Cestaticket  para los trabajadores y las trabajadoras que presten servicios en los sectores público y privado, a quince Unidades Tributarias (15 U.T.) por día, a razón de treinta (30) días por mes. (Bs. 135.000,00), que serán pagadas a cada trabajador y trabajadora en efectivo o mediante abono en su cuenta nómina el monto por concepto de Cestaticket Socialista. 

Los aumentos salariales se deben pactar en base a  la inflación futura, y no con la pasada, lo que conlleva sacrificios, que no se pueden llevar adelante sin un gran pacto o acuerdo social en donde todos entendamos que sacrificios para hoy y mañana son para un futuro mejor. 

Si por el contrario, los ajustes de salarios van alineados con la inflación pasada, a cada ajuste seguirá un incremento salarial y se entra en un círculo perverso. Los efectos negativos de la inflación en una economía son diversos,  incluyen la disminución del valor real  de la moneda a través del tiempo, el desestimulo del ahorro y de la inversión debido a la incertidumbre sobre el valor futuro del dinero, y la escasez de bienes por los desequilibrios que genera. La inflación impacta en el crecimiento, el desarrollo y la distribución del ingreso. Muchos factores pesan sobre la inflación, hasta las expectativas de la gente de que los precios seguirán subiendo y ello, los motiva a comprar antes de que vuelvan a subir. De alguna manera, con la inflación, perdemos todos, decir que es el gran enemigo a vencer es cierto. 

Existen muchas recetas para combatir la inflación, pero muchas veces, el remedio, puede resultar peor que la enfermedad. Las medidas que se adopten, deben ser económicamente efectivas y además política y socialmente aceptables o razonables. Por ejemplo, medidas dirigidas a restringir el dinero, que generen recesión y mayor desempleo son inaceptables y se convierten en una forma muy inequitativa de combatir la inflación ya que terminan siendo medidas que afectan a los más débiles. 

Todas las medidas para controlar la inflación tienen un costo. Para combatir la inflación es necesario resolver problemas mediante transformaciones estructurales de la economía, diversificando la estructura de la actividad económica y logrando más y más producción. 

Dolarizar no es una solución, la inflación se combate con más producción, con políticas económicas, que orienten la liquidez hacia la economía real y aumenten la oferta de bienes y servicios. Lograr resultados de un política antiinflacionaria requiere de años e implica políticas fiscales, manejo del gasto público, políticas monetarias e incremento de la producción, buscando un equilibrio entre lo que se puede comprar y el dinero en circulación y definitivamente trabajando más para producir más.

 

José Grasso Vecchio
twitter: @josegrasso
[email protected]
www.consultoresicg.com

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