Denuncian en Cannes las amenazas contra el ruso Serebrennikov

Denuncian en Cannes las amenazas contra el ruso Serebrennikov

El cineasta ucraniano Sergei Loznitsa aprovechó su presencia en el Festival de Cannes, donde compite por la Palma de Oro con "Krotkaya", para denunciar las "amenazas y registros" sufridos por el director de cine y escena ruso Kiril Serebrennikov.

"Tengo un reacción contra lo arbitrario, por lo que pasa en Moscú, en el Teatro Gógol de Kiril Serebrennikov, que ha sufrido amenazas y registros. Me saca de mis casillas", dijo Loznitsa en una rueda de prensa sin que se le preguntara por esa cuestión.

Serebrennikov, presente el año pasado en la sección Una cierta mirada de Cannes, con "The Student", fue interrogado el martes y tanto su domicilio como su despacho en el Gógol fueron registrados en un caso de presunta malversación de fondos públicos.

El realizador ucraniano sacó a relucir la situación de Serebrennikov tras hablar de la crítica que contiene su película contra la maquinaria estatal, no solo de Rusia -donde se desarrolla la acción- sino de cualquier país.

"No hay que limitar esta historia al marco de un país, es contra la maquinaria estatal que existe en todos los países. Hay que pensar en lo universal", dijo el realizador, que también consideró que "en los países en los que se empiezan a atentar contra la existencia de los seres humanos, estos seres humanos tienen que reaccionar y defenderse".

Esos ataques contra los derechos humanos son el tema central de "Krotkaya" ("A Gentle Creature"), una película que cuenta el drama de una mujer a la que no dejan ni visitar a su marido en la cárcel ni hacerle llegar una caja con comida o jabón y no le dan ninguna razón para esa prohibición.

Una mujer que no tiene ni nombre en el filme y que representa a las personas que en cualquier parte del mundo deben enfrentarse a la absurda burocracia impuesta por el poder.

"Me da mucha pena la gente que tiene destinos tan trágicos como el de mi protagonista y odio lo arbitrario", afirmó Loznitsa, para quien "los diferentes países son diferentes por el hecho de que dan más o menos libertad a la vida privada de las personas".

Una película de ficción pero con elementos documentales, algo habitual en el cine de Loznitsa, que con "Krotkaya" compite por tercera vez en Cannes, tras "My joy" (2010) y "In the fog" (2012).

En esta ocasión presenta un filme "que se desarrolla en la Rusia de hoy pero que, en realidad, es la Rusia eterna, la del imperio, la soviética o la de Grozni del siglo XVI", resaltó.

Episodios reales se mezclan con una ficción casi onírica en una película excesivamente larga -dos horas y media- y en la que la última media hora es un puro delirio.

Una parte final en la que se representa una cena en la que participan personas del pueblo y representantes del poder que le sirve a Loznitsa para reflejar "la ruptura entre los que quieren ayudar al pueblo y el pueblo en sí mismo, algo que existe desde hace mucho tiempo en Rusia".

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